Cuento Contigo (Aired 02-08-26) Conversaciones reales que inspiran conexión y cambio social

February 07, 2026 01:34:06
Cuento Contigo (Aired 02-08-26) Conversaciones reales que inspiran conexión y cambio social
Cuento Contigo (Audio)
Cuento Contigo (Aired 02-08-26) Conversaciones reales que inspiran conexión y cambio social

Feb 07 2026 | 01:34:06

/

Show Notes

En este episodio de Cuento Contigo, el diálogo profundo cobra protagonismo, ya que la conversación explora los desafíos del mundo real, la responsabilidad social y el poder de la acción comunitaria. La discusión destaca cómo la ciencia, la concienciación y la conexión humana van más allá de las soluciones superficiales para crear un impacto duradero en la sociedad. A través de reflexiones profundas y perspectivas fundamentadas, este episodio invita a los espectadores a reflexionar sobre cómo la responsabilidad colectiva y la acción informada pueden impulsar un cambio positivo. Cuento Contigo sigue siendo un espacio donde las historias importan, las voces se escuchan y una comprensión más profunda conduce a la transformación. Un episodio impactante centrado en la verdad, la conexión y las soluciones que van más allá de las apariencias.

View Full Transcript

Episode Transcript

[00:00:25] Speaker A: Muy buenos días, amigos. Pues muchísimo gusto estar con ustedes un domingo más. Hoy está con nosotros nuestra psicóloga. Ay, hermosa. Qué gusto verte. Marcela Escalera, una vez más. Quisieras presentarte, Marcelita, si fueras tan amable, para que te recuerden la comunidad Cuento Contigo. [00:00:51] Speaker B: Muchísimas gracias, nena. Antes que nada, un honor estar aquí. Soy Marcela Escalera, soy psicóloga clínica infantil, tengo una maestría en Estudios de la Familia y soy directoria del Instituto Núfel en español. Nuestra misión es ayudar a los papás a recuperar la conexión con sus hijos y el lugar que tienen en su vida. Muchas gracias. [00:01:12] Speaker A: Gracias a ti, Marcelita. Pues fíjate bien, Marcela, tú que conoces también la raíz del vínculo en la infancia, ¿Cómo evoluciona esa necesidad de ser vistos cuando somos adultos? [00:01:29] Speaker B: Pues mira, la realidad es que el vínculo es la necesidad más importante del ser humano en general, o sea, estamos hablando de niños pequeñitos, recién nacidos, hasta la tercera edad. Es el anhelo del ser humano estar vinculado, estar conectado en relaciones profundas que al cerebro le den la seguridad de estar en esa conexión, de poder descansar en esa relación, de poder tener un espacio para existir. Entonces yo te diría que es algo que trasciende toda la vida, pero es diferente porque cuando eres niño dependes del adulto, dependes de que el otro te lo pueda proveer y cuando eres adulto tú ya tienes los recursos para poder trabajar, para poderte crear esos espacios. ¿Y sabes que, nena? Para llorar cuando no lo hay, porque a veces no lo tuvimos y no lo vamos a tener por algún motivo, y en esos casos el adulto ya podemos llorar y registrar que eso no va a pasar y esas lágrimas nos van a transformar para madurar. [00:02:27] Speaker A: Muy bien. Marcelita, si hoy un padre de la comunidad, padre madre de la comunidad Cuento Contigo o de cualquier lugar del mundo que nos estén viendo, se da cuenta de que su hijo se siente solo, ¿Cuál sería el primer paso, Marcelita? [00:02:46] Speaker B: Pues mira, nena, el primer paso es poderlo ver, poder entender que esta soledad emocional no viene, como muchos pensamos, de la falta de amigos, no viene de la falta de presencia en redes sociales, viene de la falta de conexión con un vínculo seguro. Es decir, si tu hijo tiene problemas sociales, vamos a pensar de relación con sus compañeros, pero tiene el vínculo contigo, con tu pareja, con un profesor, con un psicólogo que llene esas necesidades. El adulto a cargo, claro, que lo va a llorar y lo va a sentir, pero lo va a poder trascender y como dije hace un momento, se va a poder transformar ante esa experiencia fuerte. Pero cuando un niño o un joven no tiene amigos y además no tiene a un papá o una mamá presente, o un adulto presente, entonces ese hueco emocional es mucho más fuerte. Entonces, ¿Qué podemos hacer como papás? Tratar de recuperar la relación. Nunca es tarde, no importa la edad que tengan nuestros hijos, en nuestras manos va a estar poder reactivar el vínculo para poder conectar desde el lugar adecuado. El primer paso es ese, recuperar y acercarte a ese hijo o esa hija. [00:03:57] Speaker A: Bueno, tú hablas de desamparo en la infancia, eso es muy importante. ¿Es posible ser un adulto con padres presentes, pero sentirse emocionalmente huérfano? [00:04:12] Speaker B: Sí, por supuesto que sí. Sí, sí lo es, nena, porque como te decía hace un momento, puede ser que los papás estén físicamente presentes, pero no disponibles emocionalmente. Y esto es algo muy frecuente. Esto es algo bastante común, esta ausencia de presencia. Y te diría que lamentablemente en nuestra época, las pantallas, la distracción, la rapidez del mundo nos distrae mucho y hace que aunque estemos físicamente ahí, no estamos conectados, porque en realidad el vínculo tiene que ver con conexión emocional. Entonces, nuevamente, no importa la edad, nuestros papás siguen siendo nuestros papás y siguen teniendo mucha influencia sobre nosotros, independientemente de la edad que tengamos. Insisto, no es lo mismo un niño de tres, cuatro años, que depende completamente de este vínculo que se le pueda proveer, o a lo largo del desarrollo humano, en la adolescencia o en la vida adulta, pues esto va cambiando. Pero la importancia emocional y el impacto emocional que nuestros papás tienen en nosotros persiste toda la vida y además trasciende a la muerte. Exactamente. [00:05:19] Speaker A: Pero fíjate, a veces vemos un hijo con buen trabajo, con buena pareja, y asumimos que está bien eso, lo pensamos que está bien, pero nada más pensamos eso puede ser una máscara de soledad profunda. [00:05:39] Speaker B: Claro, y mucho más, nena, en este mundo donde la productividad, el tener logros, la comparación con los demás, le hemos dado un lugar tan importante. Y fíjate que el cerebro, ante la vulnerabilidad de no tener esta conexión segura, va generando algunas defensas. Una primera defensa no me importa, hago de cuenta como que me anestesia el cerebro y dejo de sentir lo que debería de sentir cuando tú no tienes a un papá presente, cuando has vivido una situación que te duele, qué corresponde llorarlo, sentirte triste. Un niño que dejas en preescolar, por ejemplo, es natural que llore porque se separó de su mamá y el objetivo sería que hubiera un adulto ahí en este preescolar que lo pudiera sostener y que le pudiera permitir llorar y hacerle sentir que sobreviviera eso. Pues lo mismo pasa en nuestra vida adulta. Si pudiéramos llorarlo no necesitaríamos anestesiarnos, pero cuando nos anestesiamos, entonces empezamos a usar este tipo de caretas, este tipo de actitudes de no me importa, soy fuerte, yo puedo y sigo adelante. En realidad lo que está haciendo es enmascarando un trabajo emocional que está pendiente. [00:06:46] Speaker A: Porque fíjate, tú le hablas a tu hijo adulto, por ejemplo, ¿Cómo estás hijo? ¿Cómo te ha ido? Bien, bien, nada más contesta. Esa es una respuesta automática en la que nosotros tendríamos que profundizar y darnos cuenta eso de que le hablas así. No sé si a ti te pase que le hablas al hijo o a la hija y le ¿Cómo andas hijo? Bien, punto. No hay más respuesta. ¿Eso que nos quiere decir? [00:07:21] Speaker B: Pues mira, nos quiere decir que podemos afinar más, trabajar más en lo cotidiano. El vínculo no se hace en una llamada telefónica o una tocada de base una vez a la semana, una vez al mes. El vínculo se va creando día a día y hoy que tenemos esta capacidad de conectarnos a través de la tecnología, la podemos usar a nuestro favor. Entonces podemos estar constantemente hablándoles, echándoles de pronto un mensajito, un meme, una información de nosotros decir oye, hoy estuve súper contento porque me pasó esto, hoy estuve triste porque se murió la mascota, fíjate que me siento de esta manera. Cuando tú te empiezas a abrir, es una invitación para que el otro se abra. Entonces una pregunta directa de ¿Cómo estás? Pues va a tener una respuesta directa de bien, en automático. Pero si tú vas creando esta relación y vas regando esta planta en el día a día, no sé, si vives en el mismo lugar, a lo mejor creas el ritual de que un día a la semana se van a tomar un café o se van a ver una película que les gusta, ¿Si me explico? Creas rituales. Si no viven en el mismo lugar, entonces usas la tecnología, una llamada por Zoom, estarse enviando mensajitos, una carta escrita, mandarle un paquetito con un pequeño detalle, es decir, conquistas cuando estás en una relación romántica, tratas de conquistar al otro Y algo semejante hacemos con los hijos, tratamos de acercarnos a ellos, fíjate nena, para crear una relación y cuando tienes esa relación es más probable que ese hijo pueda abrirse emocionalmente ante ti. Cuando no has creado esa relación pues te va a dar la respuesta natural y automática de una pregunta cerrada ¿Cómo estás? Bien. Entonces hay que trabajarlo, hay que podernos, yo te diría, es ponerte a su servicio, es ofrecerles una invitación a la relación más que pretender que tú vas a guiar a un hijo que ya es adulto, que tiene una vida hecha y que seguramente ya no tiene pues esta necesidad tanto de regresar a ti para conectarse. Quizá también por último diría yo que habría que observar quién es su red de apoyo. ¿Tiene una buena pareja? ¿Tiene un buen trabajo? ¿Tiene buenos amigos? ¿Va a terapia o no va a terapia? ¿Tiene a lo mejor un mundo espiritual que lo sostiene? Más que preguntarle solamente a nuestros hijos, podemos observar, podemos ver cómo están rodeando su vida de toda esta red de apoyo que los puede acompañar. [00:09:55] Speaker A: Pues sí, porque tú los ves con una vida normal, los ves con una vida normal y te parece a ti que están en su punto, que están bien, pero no sabemos qué tan solos se sienten, ¿Verdad? [00:10:10] Speaker B: Sí. [00:10:11] Speaker A: Entonces fíjate, yo quisiera que pusiéramos la mirada en esto que te voy a decir o a preguntar, ¿Cómo podemos actualizar esa mirada? Porque tú hablas de actualizar mirada para ver a nuestros hijos adultos cuando se sienten solos. ¿Cómo podemos actualizar eso? [00:10:36] Speaker B: Pues mira, el cerebro activa el vínculo a través de la mirada, por lo tanto lo primero, el primer paso es buscarla, es tu ser quien toma la iniciativa de acercarte a ese hijo y a esta hija. Insisto muchísimo, puede ser en persona cuando tenemos ese privilegio, pero podemos usar la tecnología nena, hoy tenemos el Zoom, hoy tenemos la pantalla, hoy tenemos las videollamadas. Entonces buscar esa mirada es algo sumamente importante que nosotros como adultos a cargo, digamos como los papás en jerarquía, podemos dar este primer paso y si gustas hablaré también de otras maneras en las que podemos ir profundizando en ese vínculo. [00:11:18] Speaker A: Muy bien, pues entonces vamos a que lo pienses muy bien Marcelita, lo piensas muy bien y entonces me contestas eso ahorita que lo pienses muy bien, ahorita ya no me respondas, pero lo piensas muy bien y me contestas si fueras tan amable. ¿Qué pensaste, Marcelita? [00:12:13] Speaker B: Pues mira, nena, reflexiono acerca de la importancia que tiene que seamos nosotros, los papás, las mamás, quienes tomemos este primer paso. Y este primer paso, como dije hace un momento, tiene que ver con buscar la mirada. Y a veces podemos decir, oye, pues es que vivo en otro país o vivo en otra colonia y esto no lo puedo hacer. Y decía yo que podemos usar la tecnología. Entonces podemos empezar a buscar esta mirada y si no podemos obtener la mirada, también lo podemos hacer a través del oído. Podemos compartir música que nos gusta, podemos hablarles acerca de cosas que les interesan, podemos compartir novedades con ellos que vengan de nosotros hacia ellos. Es decir, lo primero es llamar la atención de ese cerebro para que entre en esta regulación con el nuestro. Y el segundo paso tiene que ver con dar este toque de conexión a través del vínculo. Puede ser a través de algo físico, si es que estamos cerca, como llevarle unos chilaquiles, una carnita, un postre a tu hijo, a tu hija, porque sabes que le gusta esa fruta que le encanta. Entonces puede ser desde dar y compartir algo que le gusta al otro, pero también puede ser desde hacer cosas que nos gustan en común, por ejemplo, tener una actividad que disfrutamos, como ir a un partido deportivo o ir a un restaurante a comer unos tacos. Entonces vamos a tratar de ir avanzando en la relación hasta llegar a ese nivel donde podamos expresar nuestro amor, decirle al otro que lo amamos, lo importante que es para nosotros, es significativo. Y con esto, nena, lo que estamos haciendo es invitando al otro a existir en nuestra presencia. Nosotros somos los encargados de extender esa invitación para que el otro venga a la relación. Y asumimos que somos nosotros, no importa la edad que tengan nuestros hijos, quienes estamos a cargo de la relación. Entonces, esta jerarquía nos permite cuidarlos, nos permite hacerlos sentir seguros con nosotros. Si tú como mamá esperas que tu hijo te cuide cuando es un adulto joven, tú esperas que tu hijo se haga cargo de ti, estás invirtiendo la jerarquía. A lo mejor por situaciones de salud o por situación económica, vas a recibir el apoyo de tus hijos, pero emocionalmente es muy importante que tú siempre te mantengas como esta persona madura a quien ellos pueden recurrir, es decir, naturalmente la vida, nena, lo sabemos, nos va a llevar a este lugar donde los hijos terminan cuidando a los papás cuando se dan situaciones de salud, envejecimiento natural, pero no lo adelantemos, cuando tienes un adulto joven, le corresponde hacer su vida, ¿No? Hacerte cargo de tu vida, salvo en situaciones extremas, en situaciones muy específicas, Entonces el vínculo se trabaja paso a paso, con la mirada, con el acercamiento y buscando estar nosotros a cargo de la relación emocional. [00:15:05] Speaker A: Eso está muy bien, pero cuando. [00:15:09] Speaker B: Tiene. [00:15:10] Speaker A: Ya él su vida hecha, su pareja, todo eso, y le caes gorda a la pareja. [00:15:17] Speaker B: Pues mira, claro, claro, es una situación compleja. Cuando nuestros hijos hacen su vida, porque ya tienen una pareja, ellos están formando un nuevo núcleo familiar y esa es su familia, y a ellos les corresponde poner todo su energía, toda su capacidad de relación con su pareja, o sea, nosotros nos convertimos, nena, en la base segura, nos convertimos en ese muelle al cual ellos pueden regresar, pero ellos ya no pertenecen a este núcleo de familia, ellos van a su nueva familia, a esta nueva pareja, y es ahí donde ponen toda su energía y toda su relación. ¿Cuál es nuestro papel? Estar aquí siempre cuando se te ofrezca, para venir a tocar base conmigo. Entonces nuestros hijos van al mundo, lo exploran y regresan con nosotros, cometen errores o cometen aciertos y regresan con nosotros, ese es el papel principal, ¿Por qué? Porque tú quieres, es como un cuidado en cascada, tú quieres que tu hijo se sienta apoyado por ti, para que desde ahí puedas apoyar a los que vienen atrás, para que ellos a su vez puedan apoyar a los que vienen después, Así es como se da la jerarquía del vínculo, del cuidado. Entonces es lo natural. Ahora, ¿Qué pasa cuando esa pareja no tiene una buena relación conmigo, cuando le caigo mal, cuando me saca de su vida y no es mi hijo? Bueno, si es posible, mantengo yo una relación con mi hijo o con mi hija, una relación sana y respeto su espacio con la pareja, es decir, nosotras, por ejemplo, nos vamos a comer los miércoles y ella el resto del tiempo está con su pareja, nosotras a veces vamos al cine y ella el resto del tiempo está con su pareja. Esa es una manera de mantener una conexión a pesar de que la pareja no esté incluida no debemos forzarlo porque debemos respetar esa relación. ¿Pero qué pasaría? Yo me pregunto ahorita que existe esta pregunta tan importante, nena, si esta pareja empieza a prohibirle verme o lo aleja o la aleja de mí, porque esto sucede. Y ahí yo lo que te diría es que nosotros tenemos que comunicarnos con este hijo o con esta hija, plantear la situación y mantenerla la apertura de decir y yo aquí estoy para cuando tú me necesites. Y necesitamos tener la paciencia nena, necesitamos dar el espacio para que ellos maduren su relación, para que él pueda definir o ella pueda definir cómo maneja esto con su pareja y entonces yo poder asumir lo que ellos decidan. No puedes forzar entrar a una relación. Las relaciones son de dos las relaciones de tu hijo o tu hija con su pareja y tú hoy tienes un lugar secundario. Es doloroso, pero eso es una realidad y eres mucho más de ayuda cuando te mantienes al margen y solo estás ahí para lo que necesiten, para lo que se les ofrezca, que cuando te inmiscuyes tratando de modificar esa relación, quizá es una relación que no es sana, quizá está lastimando a tu hijo o a tu hija, pero a ellos les corresponde tomar las decisiones. [00:18:22] Speaker A: Pues sí, pero qué barbaridad. ¿Cómo podemos distinguir entre un hijo que es independiente y un hijo que está aislado emocionalmente de su familia? [00:18:35] Speaker B: OK, estamos hablando de adultos, estamos hablando de hijos que son ya adultos. Cuando tú tienes a un hijo que emocionalmente se está aislando, pues vas a ver algunos síntomas y los síntomas característicos van a ser por ejemplo, que evite la conexión o la relación o la convivencia con otros miembros de la familia, ya seas tú o de su propia familia, con su pareja o con sus hijos, si es que lo tuviera, inclusive con sus amigos. Podemos empezar a ver cómo hay una tendencia hacia el aislamiento o quizá evita la relación dentro de la familia y pone toda su energía en los amigos, en la fiesta, en salir, en un deporte, en otra actividad fuera de este ámbito familiar. Entonces podemos ver cómo huir de la relación dentro de la familia también es una manifestación de que ese hijo o esa hija se puede estar sintiendo solo o se puede evadir. Nena con pantallas de pronto se puede volver como muy obsesivo, obsesiva de estar viendo series de televisión, de estar jugando videojuegos, no importa la edad que tenga, puedes ver a un adulto que llega a su casa, se conecta en los videojuegos, se pone a ver la televisión, está chateando, está viendo vídeos, viendo muchas cosas al mismo tiempo. Esa es una manera en la que también podemos detectar que esa persona no se está conectando, se está sintiendo sola, desconectada y también pueden aparecer conductas de riesgo. Conductas de riesgo como sería apostar, ingerir alguna substancia, comer en exceso, dejar de comer, dormir muy poco o dormir demasiado. Podemos ver cambios en estos ciclos naturales que nos están hablando de que emocionalmente algo está sucediendo con esta persona. [00:20:21] Speaker A: Sí, pero como no vives con ellos, como no vives con ellos, pues hay cosas que no te das cuenta, pero te das cuenta que tan fácilmente te puedes dar cuenta que está aislado emocionalmente de su familia, pues cuando como dices tú, se va a otro lado, busca amigos o busca alguna cosa para distraerse, una cosa de deporte o algo y no quiere llegar a su casa. [00:20:53] Speaker B: Mira ahí nena. Es importante entender que nuestro papel como papás de un adulto es ofrecerles la relación, no controlar la relación y no necesariamente vamos a tener injerencia en su vida, sino nosotros somos esta base segura, somos este lugar al que nos vamos a encargar de afirmarle a nuestros hijos que pueden regresar en cualquier momento, que aquí estamos. Insisto, mucho es poderle decir la mesa está puesta, sírvete porque hay una gran generosidad en mi relación contigo. ¿Y cómo se hace eso? Extendiendo invitaciones. Insisto, si vives en la misma ciudad, si tienes esa oportunidad, crea pequeños espacios de contacto donde se puedan ver, donde puedan combinar, donde puedan hacer cosas juntos, como ir a comprar algo que les gusta, ir a un paseo, compartir por ejemplo una comedia de televisión o una serie, platicar acerca de lo que sucedió, todo esto cuando estamos cerca es mucho más fácil, cuando estamos lejos nena, es ofrecer la comunicación, es que yo te diga oye, los miércoles nos echamos una llamadita en la noche, platicamos un poco, nos ponemos de acuerdo, es decir, todo el tiempo tú te ves a ti como ese lugar seguro y permites que él o ella vaya y venga contigo y le permites tener este lugar. Entonces entiendo tu pregunta y la entiendo perfectamente, o sea, ¿Qué haces cuando tú no tienes esta injerencia sobre su vida porque ya es independiente? Y mi respuesta te conviertes en su lugar seguro que él sepa que te puede echar una llamada, que él sepa que te puede mandar un mensaje, que él sepa que ese video que le compartiste va a ser valorado por él y significativo en su vida. Y de esa manera acompañamos, ya no guiamos, guiamos cuando eran chiquitos, hoy ya vamos de su lado en la vida y los vamos acompañando. ¿Para qué? Para estar atentos, Nena, para que cuando haya algún foco rojo que se prenda, alguna información, algo que él o ella nos pregunte y nos abra la puerta un poquito, podamos orientarlos y ahí sí guiarlos hacia la mejor decisión. [00:23:02] Speaker A: Muy bien, Marcelita, pues nos vamos a un corte comercial y vamos a regresar en un momento. Amigos, estamos con Marcela Escalera, regresamos en un instante, Regresamos a tu programa Cuento contigo. Amigos, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros la maestra y psicóloga Marcela Escalera. Fíjense bien, ella es psicóloga con máster en educación por la Universidad de las Américas, o sea que te fuiste a las Américas, una universidad hermosísima. [00:24:11] Speaker B: Gracias. [00:24:11] Speaker A: Y después de más de 30 años de práctica profesional, decidió dedicar su vida a dar a conocer la crianza con vínculo. Muy bien, pues nosotros estamos hablando y estamos reutilizando lo que ella ha aprendido para los niños, para nuestros niños que ya crecieron y que se convirtieron en adultos. Marcelita, fíjate, a menudo pensamos que al llegar nuestros hijos a ser adultos ya están del otro lado, y eso creemos, que ya están perfectamente bien, pero la soledad en esta etapa, la mejor, puede estar muy difícil para ellos y nosotros no nos damos cuenta. ¿Tú crees? Ya cuando se casan dices, ya llegaron, ya se hicieron adultos, ya están del otro lado y eso es falso, ¿Verdad? [00:25:10] Speaker B: Fíjate que sí, nena. Hay un espacio, insisto, en el que ya no nos vamos a poner delante de ellos para guiarlos. Cambia nuestro lugar. Es como cuando nuestros adolescentes aprenden a manejar, por ejemplo, que vamos en el auto junto a ellos, ellos van al volante y nosotros vamos en el asiento del copiloto, pero vamos pendientes de lo que va pasando y si en algún momento hay algún peligro, intervenimos. Pues algo similar pasa en la vida de nuestros hijos adultos. Nada más que ahora ya no vamos en el lugar del copiloto, probablemente ahí va su pareja, probablemente allá está su familia. Nosotros vamos en el asiento de atrás y vamos en ese lugar donde observamos, donde tenemos injerencia, podemos platicar, podemos hablar cuando se nos invita, pero tenemos que respetar esta nueva dinámica familiar que ellos han creado con su pareja. Entonces ver a un hijo independiente no implica que ya no necesita de nuestro vínculo y esto es algo muy importante, cuando hablamos de mi hijo ya voló o mi hija ya tomó su camino, no estamos hablando de que se corta la raíz del vínculo, el vínculo se mantiene, la necesidad de vinculación se mantiene, pero cambia la manera en la que nos relacionamos con ellos. Cuando vemos a un hijo que se desconecta emocionalmente, cuando ya no se siente sostenido por nosotros, entonces es cuando se prende este foco de decir este hijo, esta hija necesita algo que yo pudiera ofrecerle y eso que yo le puedo ofrecer a este hijo adulto es presencia, es esta sensación de que puede volver conmigo. No se trata nena, de forzar conversaciones profundas, no se trata de entrar o interferir en sus decisiones, no se trata de asegurarnos para nuestra tranquilidad de que todo esté como nosotros quisiéramos, se trata de una actitud mucho más humilde, pero mucho más presente de ofrecerles que aquí estamos para lo que ellos necesiten e insisto, esto no se hace en el momento de la crisis o esto no se hace porque a mí me preocupa una conducta tuya, esto se hace en el día a día, la relación es como una plantita, la tienes que regar todos los días, la tienes que poner al sol, le tienes que mandar estos mensajes de presencia para que este hijo tuyo sienta que estás cerca de él sin interferir en su vida. Esta es la clave. Es la clave, es dar sin meternos en ese lugar que no nos corresponde y al cual no somos invitados. [00:27:47] Speaker A: ¿Claro, pero a partir de qué pasa la vida, que ya tienes hijos de 40 o de 50 años. [00:27:57] Speaker B: No te. [00:27:57] Speaker A: Conviertes en fantasma, dejan de verte? [00:28:04] Speaker B: Pues mira, si tú has creado este vínculo y lo has venido manteniendo a lo largo del ciclo vital de tus hijos, en la adolescencia, en la adultez joven, a lo largo del ciclo de su propia familia y te has mantenido con esta presencia que no invade, que eso es lo importante, esa es la clave y por eso es tan difícil nena, porque a veces creemos que presencia es opinar, a veces creemos que presencia es forzar y no, presencia es ahora, en la adultez de un padre hacia sus hijos, es una presencia mucho menos activa, es una presencia que da la sensación de aquí estoy para ti, pero no controlo, no invado, no me meto en lo que no me corresponde. Si tú me preguntas, soy muy cuidadosa en la manera en la que doy la respuesta, porque como hace un momento tú mencionaste, puede haber una pareja, puede haber un yerno, puede haber una nuera, puede haber una pareja que tenga otra manera, otra visión de la vida o de esa circunstancia y es la relación entre ellos la que va a marcar el ritmo de su familia, va a ser el mapa de su familia. Yo soy un faro, yo soy un referente, cuando mi hijo tenga que decidir yo espero que él diga mi mamá o mi papá hubieran pensado esto, en mi casa se manejaba de esta manera, no nos ponemos apodos, nos respetamos, no hay violencia, o sea, todos estos referentes nosotros esperamos que nuestros hijos adultos volteen a ver y con ese bagaje, con esa información lo implementen en su familia, pero su pareja también está volteando a ver a su familia y a lo mejor trae heridas o a lo mejor trae muy buenas ideas, pero ellos tienen que llegar a acuerdos y ellos tienen que llegar a principios que les permitan funcionar y ahí ninguna de las dos familias extendidas tiene injerencia. Un adulto no necesita que lo dirijan, un adulto necesita saber que puede volver con nosotros en el momento en el. [00:30:02] Speaker A: Que lo requiera, pero piensa que no, piensa que no le diste esa presencia cuando era bebé, cuando era jovencito, cuando era adolescente, cuando él cree que lo abandonaste, cuando él cree que no lo veías, cuando él cree todo lo que su percepción le da, aunque no sea verdad, porque cuántas veces ellos te dicen nunca estuviste presente y sin embargo tú estabas presente porque su percepción es diferente a lo que es la realidad. Piensa que no, que él cree que nunca estuviste presente. ¿Mira, cuando un papá, ahora, una mamá que se da cuenta que su hijo está solo, que está en una situación de mucha soledad, que no puede llevarse bien con su familia realmente con la que hizo y tú pues ya eres algo que él cree que nunca estuviste con él tampoco, entonces cómo podemos intervenir en esa vida de esa hija o de ese hijo? ¿Bueno, dijiste no intervenir, cómo podemos ser presencia en ese lugar? [00:31:22] Speaker B: Mira, probablemente si un hijo tiene esa percepción, hijo o hija tiene esa percepción de sus papás, de su familia, pues es un hijo o una hija que a lo mejor Nena se ha endurecido, que ya no tiene, ya no siente esa necesidad de recuperar esta relación y muy probablemente además deja de pedir que estemos cerca. A lo mejor nos evita, como lo mencionamos hace un rato, evita estar con nosotros, no acude a las reuniones familiares, no toma la iniciativa de una llamada telefónica y lo vamos a sentir. Y en ese caso hay que hacer dos cosas como papás de hijos adultos. La primera es llorar lo que no podemos cambiar, porque nuestro hijo está marcado no por lo que vivió en la realidad, sino por lo que experimentó. Porque a lo mejor yo fui una mamá que estuve presente y yo digo, oye, hice todo por mis hijos, pero mi niño o mi niña vivió soledad, porque a lo mejor yo tuve una presencia física, pero no pude leer su presencia emocional y quizá me dediqué a trabajar porque tenía que sacar a mis hijos adelante, quizá tuve una relación de pareja que tuve que atender por cuestiones de salud, quizá yo no sabía cómo conectar con esos hijos. Hice lo mejor que pude. Y no se trata hoy de culparnos y de latigarnos, pero se trata de poderlo ver y poderlo llorar y poder reconocer que hicimos lo mejor que pudimos con el amor y con la madurez que en ese momento teníamos. Porque también sucede que a lo largo del tiempo, cuando pasa la vida, nos vamos haciendo más sabios y vamos pudiendo ver cosas que en aquel momento no veíamos. Entonces hay que tenernos compasión, Nena. Yo creo que lo primero como papás de hijos de cualquier edad es podernos voltear a ver con compasión, poder contactar lo que sentimos y poderlo reconocer y poder decir, claro, si siento culpa, trabajé todo el día, mis hijos me necesitaban y yo fui la proveedora del hogar y no pude estar emocionalmente para ellos. Entonces no se trata de negarlo, no se trata tampoco de culparnos, sino simplemente de reconocerlo desde un lugar mucho más neutral, pero sí con la emoción y con la capacidad de registrar esa tristeza de lo que no fue, de lo que nosotros tampoco podemos cambiar, porque en ese momento veíamos las cosas diferentes y hoy hubiéramos querido hacer algo diferente, pero ya no tenemos esa oportunidad. Entonces lo primero, Nena, es con nosotros mismos, es poder encontrar ese lugar de tristeza, de llanto, de reconocimiento que nos transforme a nosotros. Entonces ese es, yo creo que un paso gigante que hay que hacer. A veces como papás de adultos necesitamos hacer un trabajo personal con alguien a quien le tenemos mucha confianza, con nuestro guía espiritual, con un profesional al que podamos acudir y le este es mi momento de vida, hoy con mi sabiduría puedo voltear y puedo ver lo que carecieron mis hijos y me siento triste, me siento culpable o ellos me lo están diciendo y me lo están enfrentando a cada rato, yo no sé cómo reaccionar ante eso. Y la manera de reaccionar ante ellos en lo general, lo reconozco, es poder decir te entiendo, me han te lastimé, mi intención no fue esa, mi intención fue estar presente para ti, hice lo mejor que pude y quiero que sepas que todo lo hice con amor y escucho lo que me dices con mucha atención y lo recibo. [00:34:52] Speaker A: Muy bien, pues vamos a seguir hablando de esto porque es muy importante. Entonces me gustaría que lo pensaras muy bien, Marcelita. Por ejemplo, yo entendí que llorar significa contactar con lo que sentí y encontrar ese lugar. Piénsalo muy bien y ahorita me explicas realmente qué significa ese llorar. ¿Qué pensaste, Marcelita? ¿Qué significa ese llorar? [00:35:50] Speaker B: Fíjate que ese llorar, nena, tiene que ver, nosotros le llamamos con registrar, con registrar la futilidad. Quiere decir que nosotros llegamos a ese lugar donde conectamos con nuestra tristeza, porque lo que no podemos cambiar afuera nos transforma. Este es un trabajo íntimo, este es un trabajo personal. No estoy hablando de llorar ante mis hijos, estoy hablando de llorar ante mí, de tener un lugar de intimidad conmigo donde yo pueda transformarme, donde cuando yo esté con mis hijos en una situación similar, en lugar de defenderme, en lugar de dar explicaciones, en lugar de corregir el tiempo que ya pasó y que no puedo cambiar, pueda yo realmente mostrarme ante ellos como un ser vulnerable con la intención de recuperar, de establecer, de mantener una conexión y un vínculo. Entonces, llorar nena tiene que ver con transformarme a mí a través de mi propio proceso, no tiene que ver con llorar afuera con ellos. ¿Qué es lo que puedo hacer yo ante ellos? Reconocer con responsabilidad emocional desde mi jerarquía, porque insisto que la seguimos teniendo a pesar de cualquier edad que tengan nuestros hijos, emocionalmente seguimos siendo el papá o la mamá y podemos expresar frases que abran su corazón, siento que hayas vivido eso de esa manera, puedo ver que eso te dolió muchísimo, lamento no haber podido darte lo que necesitabas, gracias por decírmelo, es decir, no le estás diciendo fui una mala persona, no te estás poniendo en el lugar de víctima, le estás diciendo reconozco tu experiencia emocional, me abro a escucharte y a reconocer lo que tú necesitabas. Ahora, en el fondo yo puedo pensar o puedo sentir que las cosas no fueron exactamente como mi hijo me lo está diciendo, que hice muchas cosas, que estaba limitada por cuestiones que a lo mejor mis hijos no entendieron en ese momento, pero mi propio dolor y mi propio pensamiento necesita ser acogido por mí, yo necesito trabajarlo en mi espacio, pero no se trata de explicárselo necesariamente a mis hijos, se trata del trabajo que yo hago personal conmigo y de cómo los invito a existir, a sentir y puedo reconocer lo que ellos están sintiendo. [00:38:16] Speaker A: ¿Ahora fíjate, eso que estás diciendo es muy importante, pero qué me impide a mí ver ese dolor, o sea, qué es lo que me está impidiendo, Dijiste algo que creo yo que parte de eso, ponerme en el papel de víctima, eso me impediría ver ese dolor, pero yo quiero llegar a ese lugar y contactar con todo eso que sentí en ese momento, entregarlo, hablarlo con alguien que me pueda ayudar, verlo hacia adelante, pero qué me está impidiendo a mí ver ese dolor? Debe de haber resistencias profundas, debe de haber cosas que no me permiten verlo, sino seguirlo culpando, tú entendiste lo que no era, yo hice todo lo que pude, si no te gustó, Pues ni modo. ¿Cuáles son esas resistencias o qué me impide ver ese dolor, Marcela? [00:39:24] Speaker B: Mira, yo creo habría muchos motivos por los cuales yo no podría ver ese dolor, a lo mejor siento vergüenza, a lo mejor me siento evaluada, a lo mejor me siento culpable, a lo mejor me siento frustrado porque a pesar de todo lo que hizo no hubo un resultado, o sea, hay muchas emociones que puede haber en que son nena, sumamente vulnerables y aquí el común denominador es la vulnerabilidad, todos estos ejemplos me hacen sentir vulnerable, es como si de repente alguien levantara la sábana y me viera completo o me viera de una manera en la que yo no me identifico porque digo, yo fui una buena mamá y me están juzgando o me están evaluando como una mala mamá, todo esto es vulnerable, o a lo mejor yo digo, yo pensé que no se daban cuenta y ahora entiendo que mis hijos sí se daban cuenta de que yo no podía conectar con ellos, de que yo no estuve disponible, de que yo tuve métodos disciplinarios a lo mejor que para ellos fueron dolorosos, o sea, hay toda una gama de situaciones que se pueden presentar. Entonces lo primero, nena, es entrar en contacto con mi vulnerabilidad, pero eso no es fácil, o sea, no es tan sencillo como que yo levante esa capa y de pronto vea esta parte mía que puede ser dolorosa, que me puede provocar vergüenza, que me puede provocar culpa, entonces por eso es que es un proceso, por eso es tan importante y yo todo el tiempo he hablado de separar lo que es mío y lo que es de mi hijo o de mi hija, y esto hay que separarlo completamente, aquí no se trata de que yo le vuelque a mi hijo o a mi hija lo que yo necesité, se trata de que yo trabaje con lo mío de manera personal y le extienda a mi hijo o a mi hija la sensación de que aquí estoy y de que entiendo su dolor. Ahora, ¿Qué me impide verlo, nina? Me lo va a pedir, nena, me lo va a impedir el que es demasiado doloroso. Entonces mi cerebro ante lo que es muy doloroso deja de sentir y hace un momento hablé de eso, la primera defensa del cerebro es dejo de sentir y cuando yo dejo de sentir como mamá, entonces me empiezo a proteger y empiezo a pensar en pretextos, dejo de ver a mi hijo o dejo de ver a mi hija y solamente veo ese dolor que me causa a mí y entonces me anestesió, y si no es suficiente con anestesiarme, dejo de ver todo aquello que me duele, es como si mi cerebro filtrara todas aquellas recriminaciones o ejemplos que me están poniendo mis hijos que son dolorosos y mi cerebro se cerrara ante eso y dijera no lo puedo ver porque si lo veo va a ser demasiado para mí. Esto es un proceso que no es voluntario, el cerebro está haciendo su trabajo y me está defendiendo. ¿Cómo puedo yo suavizarme? Pues buscando lugares emocionales que no sean amenazantes, una buena conversación con una amiga sensata con un compañero de trabajo que es sabio, que tiene una buena perspectiva de la vida, un guía espiritual con el que pueda yo abrir mi corazón y pueda en ese lugar íntimo, no con mis hijos, sino en ese lugar íntimo, empezar como a ver qué pasó, cómo lo vivo yo, cómo se dio, cómo lo percibo, para ir pudiendo poco a poco digerirlo. No es algo que te metas de golpe, sino hay que ir digiriéndolo o un proceso profesional, ir con un terapeuta, con un psicólogo, donde yo hoy tengo la oportunidad de ser movido a un lugar diferente, independientemente de la edad de mis hijos. Entonces la respuesta nena, es que no lo podemos ver porque nos duele, nos duele demasiado. Exactamente. [00:42:56] Speaker A: Y nos anestesiamos, dices tú, Esa es una armadura, una armadura que nos ponemos y que digo, bueno, pues yo hice lo que pude y si no te gustó, pues qué pena, lo sentimos muchísimo. Ahora fíjate, aquí tengo una cosa que también a mí me llamó mucho la atención y que me gustaría que me ayudaras a. A toda la comunidad, cuento contigo, a entenderla. ¿Exceso de respeto a su privacidad se puede convertir en distancia? [00:43:31] Speaker B: Sí, hay una parte indiscutible donde nosotros pasamos a ser la familia extendida, o sea, hay dos situaciones diferentes. Cuando tienes un hijo adulto o una hija adulta, vamos a pensar que se fue a estudiar fuera, que se fue a trabajar fuera, pero sigue siendo un individuo, digamos, de alguna manera todavía tenemos este contacto y esta posibilidad de poderlos guiar y poderlos orientar, más que guiar, poder ser este faro al que ellos volteen y vean en su vida. Pero cuando estamos hablando de un hijo, una hija que ya tiene una pareja establecida, que ya tiene una familia, esta es otra historia. Cuando nuestros hijos forman una familia, nosotros pasamos a ser parte de otro sistema, el sistema de familia extendida, ya no somos su familia nuclear, ahora tiene una nueva familia nuclear y ahora le corresponde ser la pareja de su cónyuge o de su. La persona con la que vive o les corresponde a ellos dos ser los papás de sus hijos. Fíjate la complejidad, o sea, no es nada más el hijo adulto, es en qué condiciones está ese hijo adulto. Entonces, si no tiene pareja, todavía tenemos más cancha donde jugar, tenemos más formas de podernos nosotros hacer presentes en su vida y no cometer el error de yo ya no me meto, cuando vemos que está tomando una muy mala decisión que lo pone o la pone en riesgo o de permanecer en silencio porque creemos que ya no nos toca opinar o esperar a que ellos nos llamen y den el primer paso. Esto con un hijo que está soltero, vamos a decir, que no tiene una relación establecida. Yo te diría que puedes tomar la iniciativa todavía, aunque tu hijo sea un adulto, por supuesto, y sea autosuficiente, si puedes de pronto empezar a cultivar la relación y un día le puedes invitar un café, puedes invitarlo a una caminata por el campo y oye hijo, he visto que esto está pasando en tu vida, o te he visto que ya no me llamas por teléfono, te he visto un poco alejado, me gustaría hablar acerca de eso, me gustaría compartirte esto que pienso, y ahí lo dejas y ves qué pasa esto con un hijo soltero. Pero cuando tienes un hijo o una hija que ya está en un sistema familiar, en una pareja, entonces hay que invitarlo a que venga a tu casa y simplemente hacerte presente con tus actitudes, con tu mirada, con tus ejemplos de vida, le vas a seguir mostrando el camino que él o ella necesite tomar de ti como referente, pero ya no te toca opinar, ya no puedes opinar acerca de la escuela en la que mete a sus hijos, de dónde decide vivir, de si su esposa trabaja o no trabaja, de si su pareja la lleva al cine o no la lleva al cine, o sea, ya no podemos nosotros meternos en ese lugar y ahí es importante hacer un trabajo para respetar el límite. [00:46:34] Speaker A: Muy bien, pues nos vamos a ir a un corte comercial, amigos, y vamos a regresar en un momento con otras preguntas que considero yo importantes para que Marcelita Escalera nos las conteste. Regresamos, amigos, estamos en Cuento Contigo, Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, yo soy la señora Elena Torres y está con nosotros Marcelita Escanera, y ella, pues su especialidad son los niños, la crianza de los niños, pero nosotros nos permitimos pedirle que utilizara todos sus conocimientos para que pudiéramos ver qué sucede cuando nuestros hijos adultos se sienten solos y nosotros, sus padres, no nos hemos dado cuenta. Me gustaría que me dijeras, Marcelita, ¿Qué es la soledad moderna? [00:48:01] Speaker B: Sí, nena, fíjate que la soledad moderna es lo que sentimos en un mundo lleno, en un mundo rebasado de estimulación, de información, de conexiones. ¿Que son conexiones no necesariamente íntimas o humanas, sino son generalmente conexiones a través de redes? Hoy vivimos en un mundo donde la disponibilidad emocional, es decir, el estar disponible para conectarte emocionalmente con el otro es algo que va disminuyendo, donde el descanso va disminuyendo, donde los espacios para jugar y para tener momentos de relajación cada vez son menos. Entonces estamos saturados, estamos saturados y por otro lado estamos sedientos de vínculo, de conexión, de intimidad, de profundidad y no estamos encontrándonos en los lugares cotidianos, porque la vida es muy vertiginosa actualmente y no nos damos cuenta, es como algo que va sucediendo de manera paulatina y no nos damos cuenta de la desconexión emocional que estamos viviendo. Perdemos esta capacidad de sentirnos sostenidos y de sentirnos vistos por el otro o de ofrecerse al otro. [00:49:18] Speaker A: Y eso pues influye muchísimo en la soledad de nuestros adultos, ¿Verdad? De nuestros hijos adultos, porque entran a ese mundo vertiginoso, entran a ese mundo exactamente igual y entonces de esa manera se introducen al aislamiento digital porque no se sienten comprendidos y se sienten muy solos. Pero dime otra cosa que a mí me parece importante, el juicio. Cuando nosotros los juzgamos, les hacemos juicios generacionales, pues eso nos impide que empaticemos, ¿Verdad? Porque yo le puedo decir a las hijas, sobre todo cuando les dicen, yo a tu edad ya tenía tres hijos, yo a tu edad yo ya había hecho esto, pero es que mi vida es diferente a la tuya, mamá, es que yo ahora vivo diferente, ahora nosotros pues no queremos niños, queremos perros. Entonces, ¿Qué sucede? ¿Cuando yo hago juicio, no nos permite. [00:50:24] Speaker B: Empatizar con ellos, no es como si pusiéramos una barrera entre ellos y nosotros, porque no estás hablando de curiosidad, no estás hablando de la intención de conocer qué piensa, qué hace mi hija, qué la movió a tomar esta decisión, dónde encuentra plenitud, dónde encuentra estas conexiones significativas en su vida? En realidad estamos hablando en un tono en el que estamos comparando, es un comparativo, yo a tu edad o la hija de mi amiga, o yo, o estoy dando mi opinión personal, que no necesariamente es lo que me están pidiendo. Entonces, no siempre nuestros hijos necesitan nuestra opinión, nuestros hijos necesitan que estamos ahí para ellos, eso es algo bien diferente y en nuestra conducta, en nuestro proceder, nos volvemos un referente. Ya tuvimos mucho tiempo, nena, cuando eran pequeños, para transmitirles nuestros valores, nuestros principios, para poner los límites que necesitábamos y para poderles transmitir lo que requeríamos. A partir de la adolescencia tardía, no estoy hablando de niños pequeños de catorce, quince años, sino ya de los adolescentes de 18, 19, que hoy la adolescencia se corre un poco más en el tiempo. A partir de que ellos llegan a ser adultos jóvenes, ya no es importante lo que nosotros metemos en ellos, la información que les damos, lo que ahora es importante es lo que sale de ellos. ¿Ahora lo que es importante es preguntarle a tu hija y cómo te sientes con ese perrito? ¿Y dime, tu instinto maternal se mueve mucho? Porque te veo que te da mucha ternura, veo que la cuidas mucho, veo que lo llevas a diferentes lugares, veo que esta es una nueva manera de vivir y quiero que me platiques, platícame un poquito, qué han pensado ustedes. Aquí estoy. Si tienes una hija, un hijo con quien tienes una comunicación abierta, vas a poder tener este tipo de conversaciones, pero si tienes un hijo o una hija que se ha cerrado, ahora sí que como decimos en México, calladita te ves más bonita, calladito te vas a ver más bonito, o sea, sí se va a tratar de observar, de estar presente, pero de no juzgar. Y este es un trabajo personal sumamente importante que nos toca hacer a nosotros, porque si no vamos a juzgar con la mirada, con el gesto, con la actitud, a veces no lo hablamos, a veces con nuestra propia actitud o con ciertos comentarios que hacemos, podemos herir o lastimar profundamente a nuestros hijos. Tenemos que tener mucho cuidado con eso, nena, porque hoy se trata de adultos que han emergido y se han convertido en su propia persona y les corresponde vivir su vida. Hoy nosotros ya no tan solo vamos junto a ellos, sino que quizá vamos un poquito atrás, los dejamos tomar la iniciativa en su vida y nos toca mandarles el mensaje yo siempre voy a estar aquí para ti. [00:53:19] Speaker A: Bueno, pero luego también se te quitan las ganas. Claro, por supuesto, porque si le haces la lucha y le puedes preguntar a tu hija y le A ver hija, nos vemos por el Zoom o nos vemos por una videollamada, el miércoles a las 8 y son las 9 y son las 10 y nunca te habló, le preguntas ¿Qué pasó mija? ¿Te sucedió algo? ¿Te pasó algo? ¿Andas muy ocupada o qué tienes? No, se me olvidó. Y entonces pues ya se te van quitando las ganas o ¿Cómo hacemos eso? Mamás que digan, le hablan a la hija, dice nos vemos tal día, videollamada, platicamos, tengo muchas ganas de ver a los niños, nunca te presentan a los niños porque siempre están en clases, todos están ocupados, ay, se me olvidó mamá, no me acordé, perdón. [00:54:19] Speaker B: Pues mira, lo primero es que te informa eso, te informa, o sea, te está dando información y te está diciendo tengo, si quiero, si tengo ese deseo, tengo que trabajar más el vínculo, a lo mejor no con una videollamada, sino con mensajitos, tomando yo la iniciativa, enviándoles yo pequeñas cositas, o sea, necesito reconquistar la relación con mi hija o con mi hijo y con mis nietos. Pero a veces, nena, lo dijiste y lo dijiste muy claro, a veces se te quitan las ganas, ¿Por qué? Porque te vas endureciendo, porque te vas sobrecargando de intentos que has hecho y que no han funcionado y dejas de tener el deseo de hacerlo. Y es muy válido porque somos seres humanos, porque también nosotros tenemos sentimientos, tenemos un cerebro que nos va a proteger y si ese es tu caso y de pronto empieza a sentir que ya no tienes ganas, que esta iniciativa ya no te nace, pues vuelvo al punto del que ya he hablado, Reconócelo, quédate con eso, llévalo a sentirlo, puedes escribir y poner cómo te sientes en ese momento, puedes platicarlo con alguien, puedes ir a un proceso terapéutico y hablar en una terapia de lo que estás sintiendo en relación a tu hijo o a tu hija, y lo primero es acomodarlo adentro de ti, Ojo, si lo escribes, no quiero que se me olvide, rómpelo enseguida. Nunca escribas nada emocional que te comprometa a ti o que hable de una experiencia profunda con tus hijos y lo dejes en un buró o lo dejes en un cuadernito, eso no tiene que quedar ahí, porque si pasa el tiempo y alguien lo lee fuera de contexto puede ser sumamente hiriente. Entonces yo siempre hablo de que escribir es muy terapéutico, pero hay que romper lo que uno escribe de manera inmediata, entonces escríbelo, platícalo, vívelo, hazlo consciente y a partir de eso tú vas a poder tomar la decisión y vas a poder elegir qué haces con eso. A veces elegimos que es momento de poner espacio, manteniendo esta disposición de que cada vez que ellos me hablen, de que cada vez que ellos tomen la iniciativa, yo voy a estar de buen agrado, con buena actitud disponible, pero ya voy a dejar de ser tan insistente en buscarlos por eso voy a darle sus espacios para ver si con eso ellos se acomodan y naturalmente vuelven a mí, o a lo mejor decido tomar otra estrategia, a lo mejor decido visitarlos, a lo mejor decido que yendo a donde ellos están, si es que me es posible, pues voy a poder conectar con mis nietos, voy a poder recuperar la relación con mis hijos en persona y entonces cuando yo regrese vamos a tener más vínculo, más conexión y va a ser más fácil mantener la relación a distancia. Entonces hay que ver con perspectiva cuáles son mis posibilidades. Si tengo esta posibilidad de tiempo, económica, de desplazamiento, de hacerlo, es una buena idea, toma la iniciativa de acercarte a ellos, pero si no, dales el espacio, no como ley del hielo, no indignada, dejándoles de hablar, sino simplemente da un poquito más espacio y déjales a ellos sentir la necesidad de acercarse a ti también, eso se vale y cuando se acerquen a ti, ten una buena actitud. [00:57:30] Speaker A: Fíjate, ya nos vamos a ir a la pregunta, Rodolfo. Muy bien, pues entonces Marcelita, te voy a hacer una pregunta que quiero que la pienses muy bien. Si hay un hijo adulto en este momento escuchando, pidiéndonos lo que estamos diciendo ahora y se siente invisible ante sus padres, ¿Qué le dirías para que se atreva a levantar la mano? Piénsalo muy bien y ahorita me contestas. Muchísimas gracias. ¿Qué pensaste, Marcelita? [00:58:38] Speaker B: Es una pregunta muy importante porque ahora nos vamos con el otro protagonista de esta historia. Ahora nos vamos a la mirada del hijo, de la hija. Y bueno, yo lo que primero que le diría es que reconozca lo que está sintiendo. ¿Lo primero es que pueda conectar con esto que está sintiendo, si es tristeza, si es anhelo, si es frustración, si es dolor, qué está sintiendo? Para que pueda ser movida o movido emocionalmente, profundamente. Esto nos lleva a la mirada hacia sus papás. Una vez que yo ya trabajé conmigo, en lugar de seguir insistiendo para que mis papás me hagan caso, para que me vean, para que justifiquen existencia, yo lo que puedo hacer ahora es empezarlos a mirar de otra manera. Puedo empezar a mirarlos como seres humanos que probablemente hicieron lo mejor que pudieron, pero que tenían limitaciones, ya sea emocionales, económicas o de tiempo. Probablemente sus propias historias no les permitieron mirarte a ti como hijo o como hija con ese amor y esa disponibilidad que tú necesitabas. Y probablemente puede haber sucedido que tus papás no pudieron asumir esa responsabilidad de hacerse cargo de ti. Y todo esto hay que llorarlo, nena. Lo primero es que yo pueda como adulto, hoy ya soy un adulto, yo necesito llorarlo. Fíjate, cuando somos niños dependemos que un adulto venga y nos dé la provisión de vínculo y de contacto que necesitamos, pero el ciclo vital cambia y cuando yo me convierto en un adulto, ahora me toca llorar lo que no hubo y no va a haber porque mi mamá o mi papá probablemente no van a cambiar. Y yo necesito llorar lo que no me dieron cuando yo era pequeño y lo que no me están dando ahora, porque cuando yo pueda llorar eso, nena, me voy a transformar de manera interna. Entonces este hijo que no se ha sentido visto por sus papás va a poder entonces ahora llorándolos, ver lo que sí hubo y ver la profundidad de lo que no hubo. Entonces, en la adultez nos toca hacernos cargo de nuestra vida. Esto no quiere decir que nos demos por vencidos, esto no quiere decir que no intentemos si esta relación nos importa y es una relación que queremos recuperar, pero no vamos a llegar a decirles que tú nunca me ves. Si le puedo decir desde mi sentimiento, a veces no me siento escuchado por ti, siento que estás distraído cuando te oye mamá, papá, de pronto me encantaría que me hicieras una llamada o que tú tomaras la iniciativa. Y van a suceder dos tus papás pueden tener la apertura de empezar a construir una nueva relación contigo y es lindo que te hayas dado esa oportunidad, o puede suceder que tus papás se defiendan y esto te confirma que están limitados y que estás tocando en la puerta equivocada, que estás probablemente tocando en un lugar donde ellos no tienen la posibilidad de darte. Y como adulto hoy puedes empezar a trabajar que en la adultez tu principal fuente de validación emocional ya no necesariamente son tus papás. Como adulto, hoy tu principal fuente de realización y de validación emocional es la relación contigo y los nuevos vínculos que tú vayas estableciendo en tu vida, con tu pareja, con tus amistades, con tu red de apoyo. Tú puedes hoy crear nuevos vínculos que sean sanadores a ti y llorar lo que no tuviste y no tienes con tus papás. [01:02:15] Speaker A: Fíjate, ese niño de 8 años sigue ahí dentro de ese cuerpo de adulto y te necesita igual, pero ahora ya no sabe cómo pedírtelo, ¿Verdad? Eso es lo que nosotros podemos pensar. ¿Por qué nosotros nos permitimos abrazar al niño y nos da miedo abrazar al grandote ya? [01:02:40] Speaker B: Pues porque el niño de manera natural nos va a despertar ternura, porque en nuestro cerebro está program que nosotros nos pongamos a cargo. Es un instinto que tenemos, es el instinto alfa, es un instinto que nos mueve a ser responsables, a tener nosotros injerencia sobre ese niño pequeño, a guiarlo, a proveerle. Nosotros somos los maduros en la relación, pero cuando estamos hablando de un hijo adulto, para el cerebro ya lo que estaría esperando es que con un adulto alternamos. A veces uno se hace cargo y a veces el otro se hace cargo. Que esto, como te comenté hace un momento, de manera natural se va a ir haciendo. Los hijos a medida que nosotros vamos envejeciendo, nuestro ciclo vital se va acercando hacia su cierre, vamos perdiendo facultades como papás, vamos necesitando quizá que nuestros hijos nos volteen a ver de una manera diferente y este es un proceso vital natural. Pero cuando un adulto, un hijo nuestro, no estamos en ese momento y de pronto se acerca a nosotros y no le hemos dado ese cariño y ese afecto a lo largo de su infancia y su adolescencia, cuando es un adulto nos cuesta mucho trabajo sentir esa ternura, sentir esa tolerancia, sentir ese cuidado, porque por un lado lo vemos como autosuficiente, pero por otro lado nosotros no sabemos cómo darlo. Entonces no hay que empezar desde este lugar que es la meta, hay que empezar a sembrar. Es como si tú vas a sembrar una planta, nena, lo primero que vas a hacer es buscar un lugar donde haya tierra fértil, donde pueda haber sol, agua, luz, vas a poner la semilla y te vas a esperar a que germine eso es una relación. Cuando tú tienes un hijo adulto con el cual quieres establecer una nueva relación, estás poniendo una semillita en una maceta, no va a pasar dentro de una semana, no va a pasar dentro de 15 días, es un proceso que te va a llevar tiempo y va a ir enterneciendo tu corazón, te va a ir permitiendo encontrar nuevas maneras para conectarte y para apapachar a este hijo o esta hija desde un lugar diferente. Ya no necesita que le des de comer y que la cuides y que le digas qué hacer, ahora necesita a lo mejor que entiendas cómo se sintió ante lo que no le diste, ante lo que le faltó, que lo acompañes en esta nueva etapa de vida, que valide sus decisiones, que ya no se tenga que esforzar por ser un buen hijo para ti, que ya no necesite tu aprobación, que ya no te tenga que dar explicaciones y que tú lo invites a existir en tu presencia. Fíjate cómo entonces es crear una nueva relación madura y poco a poco vas a recuperar la ternura, pero desde un lugar diferente ante este hijo o esta hija que es adulta. [01:05:16] Speaker A: O sea, nosotros tenemos que comprender que tiene que haber otra manera, que tiene que haber otra manera en la que nosotros podamos aprender o empezar a tener una relación nueva con ese hijo adulto. Fíjate, yo aquí anoté algo, vamos a preguntarnos si la última conversación que tuve con mi hijo, tú fíjate, me vas a platicar la última conversación que tuve con mi hijo o con mi hija adulto de 50 años o de 48 o de 59, lo que sea, un hijo adulto, la última conversación que tuve con mi hijo fue de dinero, fue de nietos, de política, del clima. [01:06:14] Speaker B: Y. [01:06:15] Speaker A: Todo por encima del trabajo o hablamos de una duda que tiene o un sentimiento que él tiene, eso nos lo podemos preguntar y lo podríamos hacer todos, ¿No crees? ¿Cómo ves esto que te estoy exponiendo? [01:06:33] Speaker B: Sí, aquí lo que sucede es que insistimos, la vida cotidiana a veces nos gana y a veces no tenemos espacios emocionales donde podamos tocar esos temas. Ahora, la manera de tocar el tema de cómo se siente tu hijo, de en qué momento de vida está, no es llegando directo hola, te hablo para ver cómo estás, porque ya vimos hace un rato ¿Que le contestas a alguien cuando te pregunta cómo estás? Pues en automático, Bien, o sea, no necesariamente vas a cuestionártelo o vas a no has creado el ambiente emocional, no tienes la maceta en donde vas a poner esa semilla para que se dé la relación. Entonces hay que empezar por la maceta y la maceta sería a veces platicarle de mí oye, te hablo porque fíjate que hoy me encontré con este amigo que hacía muchos años que no veía y me hizo recordar mi juventud y fíjate que me acordé que cuando yo era joven me gustaba muchísimo tal deporte y lo he dejado y me estoy cuestionando. Entonces le empiezas a hablar de ti, empiezas a contactar sentimientos tuyos y fíjate que me entró melancolía porque hay una etapa de la vida que se va muy rápido X. Empiezas a hablar y empiezas tú a mostrarte ante ellos de una manera suave, pero que no los invada demasiado y a lo mejor tu hijo de pronto te dice sí pa, fíjate que a mí también me pasó que la otra vez vi a fulanito de tal o vi fotos de la secundaria. Y entonces podemos empezar a abrir la comunicación. La mejor manera para abrir la comunicación es cuando yo me abro un poco ante ti, cuando yo ya te doy pie para que tú puedas desde ahí iniciar un tema. No lo tenemos que hacer siempre, porque también creo que sería agotador que cada vez que habláramos con nuestros hijos tuviéramos que hablar de profundidades. Hay momentos para todo, hay circunstancias para todo, pero sí tratar de manera consciente de traer al tema algunas connotaciones que sean sensibles, que hablen de emociones, que hablen de nuestra historia, que hablen de nuestra expectativa, porque eso nos conecta. Entonces podemos hablar de recuerdos, podemos compartirles fotos de cuando eran pequeños, momentos bonitos que compartimos con ellos, podemos enviarles nosotros fotos de cuando nuestros nietos eran pequeños y decir oye, me acordé de ese día que estuvimos en el campo e hicimos un picnic, qué bonito fue, me encanta estar con tu hija, es una niña linda. Entonces abrimos, abrimos, abrimos esos canales de comunicación, no de una manera directa, de una manera indirecta. Fíjate, se me vino a la mente una este Esopo tiene por ahí una historia donde dice que estaban el sol y el viento viendo a los seres humanos y de pronto el sol, el viento le oye, te apuesto a que yo le quito primero ese sombrero y esa capa. Ese señor que va caminando por ahí, que tú. Y el sol le dice órale. Y entonces el viento empieza a soplar muy fuerte y el señor se detiene con más fuerza el sombrero y se agarra bien la capa para que no se le quite. Y el sol empieza suave, suave a tirar calidez, luz, y al señor le empieza a dar calor y solito se quita el sombrero y se quita la capa. Entonces eso es lo que hay que hacer con nuestros suavidad, paciencia, hacerlo de una manera directa, porque si lo hacemos muy directo, ellos se van a defender más. Si lo hacemos poco a poco se. [01:09:47] Speaker A: Van a ir abriendo muy bien, muy interesante. No nos vamos a ir, amigos, a un corte comercial y vamos a regresar en un momento. Estamos en Cuento Contigo, Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, un abrazo a toda la comunidad Cuento Contigo y a todos aquellos que nos abren su mente y su corazón y reciben este programa con estos invitados que nosotros tratamos de que sean los mejores para que así podamos aprender muchas cosas, como Marcelita Escalera, que ella de corazón está utilizando todos sus conocimientos para llevarnos a la relación con nuestros hijos adultos. Muchas gracias nuevamente, Marcelita. [01:11:09] Speaker B: Gracias a ti. [01:11:12] Speaker A: Yo sé realmente Si mis hijos ¿Cómo puedo darme cuenta si realmente mis hijos adultos se sienten solos? Ya lo estuvimos diciendo de varias maneras, pero como ya estamos entrando a los últimos segmentos, pues me gustaría que dijéramos ¿Cómo puedo darme cuenta si realmente mis hijos adultos se sienten solo? [01:11:38] Speaker B: Fíjate nena, que a lo mejor cuando vives en la misma ciudad, cuando tienes contacto con ellos, vas a observar algunas conductas en ellos. Y mencionábamos que a lo mejor cambian sus hábitos en lugar de querer estar en la familia, te das cuenta que empiezan a tener como otros distractores, otros intereses, a lo mejor empiezan inclusive a ingerir substancias, te das cuenta que está bebiendo más, que está fumando más, o te das cuenta que cambiaron sus ritmos de sueño, que te comenta que está durmiendo mal, que come más o que come menos. Y también el distanciamiento, vas a ver que no se acerca, que no conecta, sino que más bien lo evita. Pero cuando no estamos cerca de ellos, a veces es difícil poderlo ver porque no estamos en la misma ciudad y nuestras conversaciones telefónicas no siempre nos van a permitir hacerlo. ¿Entonces yo te podría decir nena, que más que yo investigar si mi hijo se siente solo o no se siente solo, puedo voltear y preguntarme qué necesita mi hijo o mi hija para no sentirse solo? Y yo creo que ahí sí tenemos una respuesta, porque más que yo investigar qué está pasando en su vida, puedo poner toda la energía en cómo puedo yo ponerme a disposición de ese hijo de 35, de 45 o de 55 años para que sepa que siempre voy a estar aquí para ella o para él. Y entonces extiendo una invitación, hago llamadas periódicas, envío mensajitos, le mando un paquetito con un detalle, le envío fotos de cuando tuvimos momentos preciosos, tomo la iniciativa de la relación. Fíjate cómo entonces me vuelvo un lugar abundante. Imagínate que eres un manantial. Soy un manantial al cual mis hijos pueden volver cantando vez que tengan sed. Y eso es lo que me convierto, soy generoso, soy abundante en esa relación, pero soy mucho más pasivo en tomar la iniciativa de informarme de su vida, porque ya no me corresponde. [01:13:36] Speaker A: Muy bien, a mí se me ocurre esta pregunta, Hijo, hija, ¿Hay algo que tú estás cargando tú solito y que te gustaría que yo supiera, pues no para resolvértelo, sino para que no lo cargues tú solito? ¿Como ves esto, Marcelita? [01:13:55] Speaker B: Claro, y eso es tocar una puerta, nena. Ahora el que está atrás de la puerta decide si la abre o no la abre. Y ahí es donde vamos a ser muy respetuosos. Tocaste la puerta, tu hija ya sabe que estás ahí para ella, que estás dándote cuenta que está pasando por un momento de soledad o de dificultad, y tu hijo o tu hija ya sabe que tú estás ahí para él o para ella. A lo mejor abre la puerta y en ese momento se vuelca y te habla y te pide un consejo y se apoya en ti y te conviertes en alguien que puede caminar este camino con él o con ella, pero a lo mejor te abre solo un poquito de la puerta y la vuelve a cerrar, o a lo mejor no la abre. Y ahí es donde nos volvemos respetuosos, ahí es donde entendemos que no nos corresponde, que en esta vida ellos ya están en su propio momento y que a nosotros hoy nos toca brindarles acompañamiento y ellos deciden si lo toman o no. [01:14:52] Speaker A: Fíjate qué interesante. Ahora fíjate, por ejemplo, no respetar su privacidad en su mundo. Si yo llego a su casa y me meto y no toco y me subo hasta arriba, hasta el cuarto donde están ellos, o sea, no respeto su privacidad. Eso nos aleja de ellos. [01:15:15] Speaker B: Claro que sí. Y ha sido parte de lo que hemos estado hablando, nena, la importancia de yo entender que hoy ellos tienen una dinámica familiar, un núcleo familiar al cual nosotros no pertenecemos de manera territorial a través del intimidad. Hoy no podemos entrar ahí, nuestro territorio está acá, en nuestra casa, en nuestro lugar, y los podemos invitar y pueden venir muchísimo, de manera muy respetuosa, pero hoy ellos tienen un territorio y el territorio es con su pareja, es con sus hijos, es con su familia, y nosotros nos convertimos en un invitado más. Tú no entrarías a la casa de una amiga tuya o de un vecino tuyo sin haber tocado la puerta. Tú no harías comentarios que hicieran sentir al otro juzgado o visto por ti. Serías muy respetuoso en ese lugar porque entiendes que no te corresponde. Pues lo mismo nos toca a nosotros como papás. La madurez de un papá, de un hijo adulto, implica respetar y poner una distancia sana y natural para que sus hijos puedan emerger completamente, convertirse en lo que les toca sin que nosotros los juzguemos y limitemos esta expansión que es propia de la madurez. [01:16:30] Speaker A: Ahora, cuando los tratamos todavía como. [01:16:34] Speaker B: Pues la verdad es que hay una parte nuestra que siempre los va a ver chiquitos, seguramente muchos que nos están escuchando lo saben, la manera en la que les hablamos, la manera en la que les cocinamos, lo que queremos compartir con ellos, pues esta parte y esta parte va, vamos a ponerle que es como el cariño, que es como el apapacho, que es como ese momento tierno, pero fuera de eso, todo lo demás implicaría honrar su madurez, honrar su momento de vida. Cuando tú a un hijo le haces sentir que confías en él o en ella, que lo apoyas en lo que suceda, que validas las decisiones que estás tomando, haz de cuenta que estás abriendo un espacio grande para que ellos quepan completos. Y eso es lo que nos toca. Ya no necesitan que nosotros nos pongamos a cargo de ellos, salvo en una enfermedad, salvo en una situación de crisis en la cual si tenemos esa posibilidad, será una gran bendición poder estar con nuestros hijos cuando realmente nos necesitan para un cuidado de ese tipo. Pero en la vida cotidiana Ellos lo que necesitan es que les otorguemos la certeza de que ellos pueden con su vida y que nosotros sabemos que ellos pueden y que yo puedo como mamá o como papá verte crecer, cometer errores, tomar buenas decisiones, hacer lo que te toca y aquí estoy con un roble plantado para que vuelvas a mí y te puedas recargar. [01:18:00] Speaker A: Muy bien. Y cuando les dices así frases como cuando eran chiquitos, ay mi vida, mi chiquito, mi precioso. ¿Qué pasa con la que te está oyendo o con el que te está oyendo? Tu mami, tan linda tu mami, ta mami. ¿Eso sucede o no Marcelita? [01:18:19] Speaker B: Sucede muchísimo, nene. Mira, el primer paso es que entre mi hijo y yo haya esta comunicación implícita donde sabemos que yo me siento cómoda diciendo ¿Y tú te sientes cómodo o cómoda cuando te lo digo? Entonces ese es el primer lugar, hay una intimidad ahí que se da entre tú y yo. Cuando hay una tercera persona que es el esposo, la esposa, la novia, la pareja, de pronto debo ser respetuoso, porque yo creo que en la vida nuestras demostraciones de afecto siempre deben de darse en un lugar íntimo, en un lugar que cuidemos. Entonces pues ten cuidado, no hagas sentir al otro incómodo hablándole a tu niño como chiquito o apapachándolo, aunque a ti ya él le dé mucha risa, pues a lo mejor su pareja se incomoda. Entonces lee, lee al otro, date cuenta de cómo responde, qué focos rojos se ven donde ella se siente cómoda, porque a lo mejor tienes una nuera o tienes un yerno que se siente cómoda con eso, que le da ternura ver como tú eres cariñosa con su pareja y que le gusta esta manera. Pero insisto, tiene que ser algo que sea mutuo, algo que nos haga sentir bien a ambos y cuando entra la pareja tiene que ser algo que esté adecuado al contexto y al momento en el que lo estamos manifestando. Y si no, pues nuevamente yo tengo que tenerme compasión y decir cómo me encantaría volverle a decir ratoncito y cuchi cuchi, pero ya no lo puedo hacer y es algo que tengo que llorar, es algo que tengo que vivir porque estamos en otro momento de su vida. [01:19:52] Speaker A: Muy bien, pero al final de la vida los roles van a cambiar, eso tenemos que entenderlo. Al final de la existencia del padre, de la madre, pues va a cambiar el rol y el hijo va a convertirse en él que lo cuida o en el que lo protege o que lo trata como niño. Pero ahí también pueden ser diversas las manifestaciones, te pueden dar manazos como tú se los dabas o te pueden dar caricias, ¿Qué pasa con eso? Eso ya es al final de cuentas los roles en la vida de nuestros hijos y las nuestras van a cambiar. [01:20:34] Speaker B: Sí, fíjate, esta es una pregunta muy delicada, es una pregunta muy importante porque tiene que ver con la dignidad, tiene que ver con el vínculo, tiene que ver con respetar las etapas de. Lo primero es entender que cuidar no es el problema. Cuando tú tienes una relación familiar sana, el poder cuidar es un privilegio y el chiste es no perder el lugar de hijo y esto es lo que hay que tratar de cuidar, que a pesar de que tú le des de comer a tu papá en la boca, a pesar de que le ayudes a desplazarse, a pesar de que te hagas cargo de sus medicamentos, puedas seguir encontrando lugares de descanso emocional con esa mamá o ese papá. Y a veces esa mamá o ese papá lo que te puede dar es una caricia, es una mirada, es una sonrisa, a lo mejor lo que te puede dar son recuerdos, quizá en esta época lo que quieres es que te dé consejos porque tú ya también estás en otro momento de vida. Entonces cuida la relación y cuida la jerarquía, sigue siendo el hijo y provee los cuidados que correspondan. [01:21:38] Speaker A: Ahora me gustaría que lo siguiéramos viendo y que lo pienses bien porque esto es muy importante, ese descanso emocional que le puedes dar, esa sonrisa, todo eso que ya estás en otro cambio de roles. Piénsalo y seguimos hablando de esto cuando regresemos. [01:21:57] Speaker B: Claro que sí. [01:22:33] Speaker A: ¿Qué pensaste Martín? [01:22:35] Speaker B: Pues mira, yo creo que aquí hay una clave en el equilibrio, creo que aquí la palabra nena tiene que ver con el equilibrio. Cuando tú eres un cuidador sano de un adulto mayor, acompañas, tomas decisiones en lo práctico, pero tomas turnos con alguien más, o sea, tratas dentro de tu sistema familiar de encontrar el apoyo que necesitas para poder mantener tus propios espacios. Y esto es algo muy importante, porque cuando tú sientes que si tú no lo haces nadie más lo va a hacer, cuando no puedes decir no cuando esto está implicando perder tu vida propia, cuando tú no puedes descansar, entonces de pronto vas a saturarte y tu cuerpo va a empezar a manifestarlo. Entonces lo importante, la clave aquí nena, es poder cuidar, honrar a tus papás, poder honrar y agradecer el privilegio de ser el cuidador actualmente, pero no dejar de ser el hijo. Cuando el adulto entiende que se vale decir no puedo, necesito ayuda, esto no me corresponde a mí y tener una red de apoyo, entonces este cuidado se vuelve algo sano. Si no podemos caer en la frustración, en el enojo y puede haber inclusive abuso. Hay hijos que cuidan de sus papás desde el enojo, se sienten atrapados y de manera natural, espontánea empieza a surgir la grosería, el grito, el mal modo, el maltrato ante una persona vulnerable que no se puede autocuidar. Entonces es una situación delicada, es una situación que hay que tener en perspectiva y que hay que tomar decisiones importantes. [01:24:11] Speaker A: Esto nos llevaría a ser la soledad. [01:24:14] Speaker B: Acompañada Pues te refieres al adulto mayor, Al adulto mayor que requiere ser acompañado. Sí y yo te puedo decir algo, esto, las palabras que yo uso son honrar, son privilegio, no son deber y no son a fuerzas, o sea, habrá hijos que no lo puedan hacer simplemente porque viven en otro país o porque no tienen los recursos económicos o porque no tienen el tiempo genuinamente para poderlo hacer, entonces no tienes que desbordarte, pero creo que es bonito cuando hablas la soledad acompañada porque entonces te puedes volver presente en la vida de tus papás, probablemente estás en otro país, en otra ciudad o en otro lugar, pero puedes hablarles por teléfono, les puedes mandar vídeos, les puedes mandar fotos, puedes imprimirles por ejemplo para que tengan un álbum y que puedan ver las fotos y los recuerdos que ellos necesitan, les puedes enviar la música que les gusta y la puede compartir con ellos, o sea, no tienes que estar con ellos físicamente para acompañarlos en este momento de. Porque justamente nena, hay soledad en la vejez, por supuesto que sí, pero tú como adulto no tienes que cargarlos, tienes que acompañarlos. Volvemos a lo mismo, cuando tú cargas al otro te agotas, te mermas, se trata de un acompañamiento, necesitas descansar, necesitas tener vida propia, necesitas poder poner límites y necesitas tener la manera de ser apoyado y sostenido por tu comunidad, por tu familia, por tus hermanos, por aquellos que también aman a tus papás y que también están dispuestos a dar. [01:25:48] Speaker A: Muy bien, pues estamos en el último segmento, Marcelita, danos tus redes sociales si fueras tan amables. [01:25:55] Speaker B: En Instagram soy Marcela Escalera Oficial y también en Facebook y mi página escalera. Com donde tengo información acerca de de crianza con vínculo. Me ha encantado poder hoy extender la crianza hasta la edad adulta, ha sido de verdad una gran oportunidad, nena. Y tengo un WhatsApp, un teléfono al que me pueden escribir que es el 55-6188-7278. Si entran a mi página, ahí hay un botón para el WhatsApp y yo personalmente contesto todas las preguntas, todos los comentarios que me hacen, porque pues esa es mi misión de poder estar en contacto con las personas y poderlos acompañar. Te agradezco muchísimo nena, de verdad es un placer, ha sido un tema muy interesante y muy importante y que no siempre se habla de él, entonces me parece pues muy valiente haberlo puesto sobre la mesa y que lo pudiéramos platicar con esta apertura. [01:26:51] Speaker A: Estuvo muy padre. Pero Vamos a cerrar. ¿Con qué cierras, Marcelita? Tenemos que traer todo lo que vino, pero cosas importantes. ¿Que consideras tú más importante de este nuevo experimento que hicimos contigo en tu vida? Que porque tú estás ampliando tu conocimiento, tu amor, tu mirada. [01:27:14] Speaker B: Fíjate que yo lo que diría Nena, que en el fondo estoy como reflexionando, es hablando de un padre en relación a su hijo adulto que tiene dudas acerca de qué tan satisfecho o qué tan conectado y sostenido está en su vida. Pues lo que le diría más que meterse a su vida, ofrécele mucho desde la relación, pon límites, hay límites que tú no puedes sobrepasar en su vida, que ya es una vida de una persona adulta, trabaja tu culpa, trabaja todos los sentimientos que tú tengas y acompáñalo o acompáñala con generosidad, más que inmiscuirte en su vida, siempre sé un proveedor de contacto y de presencia al cual puedan regresar y cuando te toque hacerte cargo de tus papás, pues es muy similar, vuélvete un proveedor que acompaña, pero que mantiene su propia vida, que tiene sus propios límites y que no carga, que no se desgasta, que no pierde su vida, sino que al contrario, ayuda a sus papás, a tener alegría en la vida cotidiana y a tener un sostén en el momento de vida que está transitando. Yo creo que necesitamos primero reconectarnos con nosotros, nena, poder nosotros encontrar este límite sin cortar el vínculo y encontrar maneras sanas de comunicarnos con los seres que amamos, no importa la edad que tengan, necesitamos hacerles sentir que los invitamos a existir en nuestra presencia. [01:28:44] Speaker A: Muy bien. Buscar actividades. [01:28:47] Speaker B: Claro, claro. [01:28:49] Speaker A: Platícanos de eso. [01:28:50] Speaker B: Pues yo pienso que depende mucho dónde vives, si está cerca, pero hoy vamos a pensar que no está cerca porque son las menos evidentes. Yo pienso que las redes sociales hoy, todo lo que tenemos de tecnología se puede convertir en un factor a favor nuestro. Yo durante la pandemia, por ejemplo, nena, me tocó acompañar a muchos papás, a muchos abuelos, y tuve la oportunidad de ver abuelos que vivían en un país diferente y que jugaban ajedrez con el nieto, o abuelas que a través de una videollamada le pasaban recetas a sus hijas. Todo esto lo podemos hacer nosotros de una manera que se vuelva enriquecedora y si lo podemos hacer a distancia, por supuesto que lo podemos hacer. Cuando estamos en la misma ciudad, buscarnos los espacios para disfrutarnos, porque el vínculo implica también esta parte de disfrutar, de gozar la relación, no verlo como una imposición, no verlo como algo que tenemos que hacer, sino como algo que nos enriquece tanto a nosotros como a quien recibe. [01:29:48] Speaker A: Bueno, pero puede haber una diferencia, Marcelita, entre tener ese contacto de manera digital, que no es lo mismo que tenerlo de manera presencial. Más importante, pero el hijo puede decidir voy a ir a ver a mis papás, ¿Puedo? Eso se puede. Eso es más importante en lo presencial que lo digital. [01:30:11] Speaker B: Bueno, claro, siempre la relación, nena, o sea, si estamos en contacto hay una intimidad. Cuando estamos físicamente en contacto, pues simplemente tenemos el contacto físico, nos podemos abrazar, nos podemos tocar, podemos vernos a los ojos, podemos sentir la sonrisa, podemos compartir un platillo que nos gusta, podemos escuchar la misma música, hay muchas cosas sensoriales y de conexión cuando estamos en el mismo lugar que son un privilegio. Entonces eso hay que sacarle jugo, hay que disfrutarlo, hay que proponerlo para que se haga real. Yo sí te diría, si eres un adulto joven, un adulto mayor, digamos de 40 de 50 años, todavía no eres un no estás en la vejez, pero tienes el privilegio de tener a tus papás. Toma tú la iniciativa de verlos, de acercarte a ellos, de platicar con ellos, porque va a llegar un momento en el que no estén y hoy tienes la oportunidad de hacerlo, no desde la culpa, hazlo desde la oportunidad, desde este lugar maravilloso de la sabiduría que ellos tienen, porque saben tu propia historia, te van a poder acoger. Entonces también le corresponde al hijo tomar esta iniciativa de mirar con otros ojos a sus papás y de trabajar el dolor que ellos hayan podido infligir para poder desde este lugar mucho más maduro, poderse empezar a relacionar diferente con ellos en esta nueva etapa de la vida. Entonces, que la distancia no sea un impedimento. Esto, por supuesto, porque he puesto algunos ejemplos a través de la distancia, con toda la tecnología que tenemos a favor, o incluso con cartas, puedes ir al correo, comprar una estampilla y poner la carta en el correo, meterle una fotografía. ¿Si me explico? Hay que usar nuestra creatividad para renacer, para hacer que estas relaciones se mantengan vivas, porque los papás tenemos mucho que ofrecer a nuestros hijos y nuestros hijos pueden todavía nutrirse, recibir mucho de nosotros, no importa la edad que tenga, siempre y cuando sea con límites, con respeto y con el espacio que corresponde. [01:32:18] Speaker A: Eso de la carta estuvo muy padre, ¿Verdad? Escribes una carta y la mandas a tu hijo. Muy bien, pues el tiempo se nos está terminando, Marcelita. Yo quería que viéramos la sensación de soledad puede producir depresión, pero nos queda un o solamente que lo digas en un minuto. [01:32:40] Speaker B: Si, lo digo en un minuto. Cuando tenemos tristeza y esa tristeza se puede vivir, se puede experimentar, la podemos llorar, la podemos platicar, la podemos sacar, Es como un río que lleva mucha corriente y que vamos a atravesar. Cuando hay depresión, nena, es como estar en un charco, el agua está estancada, no hay movimiento. Si te sientes en un lugar donde no hay movimiento, pide ayuda, porque probablemente hay un estado depresivo, porque la soledad y la tristeza, aunque duelen, la podemos vivir, nos mueve, la podemos atravesar, hay oportunidad de crecimiento. Entonces es importante que si alguien se siente estancado, si no tiene manera de compartirlo, pueda en ese momento pedir ayuda, porque hay una manera de salir de la depresión. [01:33:26] Speaker A: Muy bien, pues Marcelita, muchísimas gracias. [01:33:30] Speaker B: Gracias a ti. [01:33:31] Speaker A: Gracias por haber querido venir a tomar este nuevo experimento para tu vida. Muchísimas, muchísimas gracias a toda la comunidad. Cuento contigo. Amigos, muchísimas gracias por permitirnos entrar a su mente y a su corazón. Yo soy la señora Elena Torres y los esperamos con todo nuestro cariño y con todo nuestro amor. El próximo.

Other Episodes

Episode

January 26, 2025 01:30:24
Episode Cover

Cuento Contigo (Aired 01-24-25 ) Marta Ortiz Chapa: El alma apasionada de la cocina mexicana

Marta Ortiz Chapa revela la pasión y raíces de México en “Cuento Contigo”. Un viaje lleno de sabor, cultura y el corazón femenino de...

Listen

Episode

January 04, 2026 01:35:10
Episode Cover

Cuento Contigo(Aired 12-21-25)Cómo Sanar Heridas Emocionales, Soltar el Dolor y Convertirte en Tu Propio Refugio

En este poderoso episodio de Cuento Contigo (aired 12-21-25), exploramos cómo las heridas emocionales de la infancia siguen influyendo en nuestra vida adulta, nuestras...

Listen

Episode

November 13, 2025 01:34:56
Episode Cover

Cuento Contigo (Aired 11-07-25) Cuando el hígado pide ayuda: Dr. Fernando Leal sobre metabolismo, microbiota y prevención

La conductora Nena Torres conversa con el Dr. Fernando Leal, médico e investigador en nutrición con doctorado en neurociencias nutricionales. En una charla clara...

Listen