Episode Transcript
[00:00:32] Speaker A: Muy buenos días, amigos, pues estamos en tu programa Cuento Contigo. Yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros el psicólogo Enrique.
¿Cómo se pronuncia tu apellido?
[00:00:46] Speaker B: Musé, nena. Musé.
[00:00:48] Speaker A: Musé, muy bien. Enrique Musé Valle. Él viene el día de hoy. Bueno, vamos a pedirle a Enrique que nos haga el favor de presentarse para saber con quiénes vamos a hablar este ratito, amigos. ¿Cuál es tan amable, Enrique?
[00:01:04] Speaker B: ¿Qué tal, nena? Buenos días. Encantadísimo de estar aquí en vuestro programa. Es un honor para mí desde España, desde Madrid, poder compartir con todos los espectadores este rato. Pues yo soy un coach que está especializado en trauma relacional, en abuso psicológico, un tema que está a la orden del día en tantas partes del mundo.
Y bueno, pues estoy encargado, una de las misiones que yo tengo como profesional es ayudar a todas las personas a comprender el trauma, a entender qué es el trauma y cómo poder salir de esa red, de ese entramado tan complicado que es el trauma. Así que yo me dedico también a la parte particular para personas que quieran hacerlo de forma individual, como también a la parte de empresas que también tienen unos sistemas humanos que necesitan también entender qué es el trauma y para poder desarrollar mucho mejor su labor dentro de la empresa.
[00:02:00] Speaker A: Muy bien, pues entonces ya escucharon ustedes, amigos, quién es Enrique Muse.
[00:02:09] Speaker B: Correcto.
[00:02:10] Speaker A: Qué bueno que dije bien. Enrique Musé. Muy bien. Pues vamos a empezar, amigos, con algunas cosas que pienso yo que pueden ser de interés para toda la familia.
Cuando vivimos un trauma, un evento que puede aterrarnos, ¿Qué pasa con el cerebro? ¿El cerebro entra en modo de supervivencia? ¿El de qué?
[00:02:38] Speaker B: Se podría decir que sí, pero para hacerlo mucho más accesible a la gente, podemos decir que sufre una especie de sobretensión. Digamos, para entenderlo, si estuviésemos enchufados a la electricidad, el cerebro de pronto tiene una sobretensión, un exceso de energía, de fuerza, que deja al cerebro completamente con ese cableado delicado, casi fundido, casi destrozado. Ahí está, empieza el problema, porque el cerebro entonces, una vez recibido el impacto, ya no funciona de la misma forma que funcionaba antes.
[00:03:18] Speaker A: Muy bien, entonces fíjense, amigos, esto es muy importante para todas aquellas personas o amigas, digo, o familias que tengan eventos muy complicados o muy difíciles de procesar.
Como el dolor es muy fuerte, Enrique, la mente lo disocia para poder seguir viviendo.
[00:03:46] Speaker B: Es correcto. El cerebro, digamos que para entender un poco, nena, lo que preguntas sobre el impacto del trauma. Hay que definir, como ya hemos hecho, qué es el trauma, que es ese impacto enorme en el cual el cerebro no es capaz de procesar, no es capaz de digerir si quiere. Después podemos hablar también de los tipos de trauma, porque no todos los traumas son exactamente lo mismo, pero digamos que la conclusión o el efecto es prácticamente el mismo, pero hay que ver cómo se produce para poder diferenciar. Hay personas que no entienden bien lo que es un trauma, y yo creo que es necesario que podamos poner hoy sobre la mesa lo que es. Pero efectivamente el cerebro compartimenta todos esos efectos, esos eventos que ha tenido, los compartimenta, y para poder sobrevivir efectivamente hay una disociación de esas partes del cerebro que se fragmentan, por así decirlo, para poder sobrevivir literalmente y vivir la vida prácticamente, o sobrevivir en la vida sin morir en el intento. Por eso el cerebro digamos que parcela en diferentes estratos todo ese trauma acumulado, ese trauma impactado, para poderlo romper, porque el bloque entero es indigerible, tiene que romperlo, parcelarlo en trozos, para poder un poco mantenerlo en juego.
[00:05:10] Speaker A: ¿Podrías hablar de esas diferencias, esos diferentes tipos de traumas?
[00:05:17] Speaker B: Mira, el trauma es algo que es importante, y yo creo que no hay quizá una labor o una información adecuada sobre lo que es. Y pensamos en el trauma como algo.
Yo cuando hablo con las personas en una conversación normal, la gente no asocia que puede haber tenido traumas, porque no encuentra ningún fenómeno, ninguna situación, ninguna actividad o evento en sus vidas tan profundamente impactante como para verle afectado como trauma. Digamos que el trauma podríamos verlo como un hematoma, un golpe que recibimos, igual que tenemos un golpe, nos damos un golpe en el brazo y nos sale un hematoma visible, morado, pues el trauma es un poco un hematoma, pero invisible, porque está dentro de nuestra mente, nuestro cerebro, y no se ve tan fácilmente. Entonces puede suceder que hayamos tenido una vivencia muy fuerte, muy impactante, como por ejemplo la muerte de un familiar, un accidente de tráfico, una enfermedad grave, bueno, en fin, cualquier cosa que se nos pueda ocurrir, una relación horrible con alguien horrible. Entonces eso es algo que recordamos y que podemos pensar con claridad, recordamos esos eventos. Cuando eso pasa, pues es fácil, digamos, entre comillas, detectar de dónde viene todo eso. El problema es cuando el trauma no es tan evidente, no es tan claro.
Y se compone de pequeños sucesos, pequeñas acciones, pequeños eventos que van sucediendo en el tiempo, poco a poco, poco a poco, pero que van acumulándose.
Entonces, vale, yo recibo un golpe muy fuerte y me sale el hematoma, pero si recibo golpes pequeñitos en el mismo sitio, al final la zona también se va a ver afectada, se va a inflamar o voy a tener dolor. Pues hay trauma que se va acumulando lentamente, poco a poco, por sucesos que a veces ni siquiera la persona es capaz de detectarlos, pero que en la mente es igual el efecto que un gran golpe.
Entonces ahí es más difícil, porque cuando se le pregunta a la persona si te ha pasado algo, ¿Te ha ocurrido algo grave? No detecta, no sabe lo que le ha pasado, pero al final el efecto es el mismo y se produce el famoso trastorno de estrés postraumático que estamos poniendo ahora se está viendo en pantalla, el famoso TEP. Ese es el efecto del impacto del trauma, tanto el fuerte directamente como la acumulación de pequeños impactos en nuestra mente.
[00:08:04] Speaker A: Y los pequeños impactos pueden ser en el colegio, que un niño te pegó, luego le pegaron a tu amigo y tú te impactaste y ya te fuiste a tu casa como si nada hubiera pasado, que al ratito te hicieron bullying o al ratito tuviste. Todos esos son pequeños impactos que se van acumulando.
[00:08:25] Speaker B: Claro que sí, nena, son impactos. El bullying, por ejemplo, que hablamos del bullying, es un tema muy profundo y muy serio.
Pero yo te diría, fíjate, por supuesto que sí, en el colegio se producen situaciones que van a lo mejor no son tan claras, porque el problema que tiene el bullying, hacemos un pequeño paréntesis, es que sólo se ve cuando ya ha sucedido algo, algo grave, el niño o la niña ya tiene las consecuencias. Pero antes de eso hay un proceso que se va dando, que es donde las instituciones deberían tener presentes. Pero bueno, claro que el bullying, el trauma se produce en el colegio y por supuesto que se produce también en las casas, en los hogares, porque todo es una cadena. Pero a veces el trauma, estos impactos pequeñitos que tú dices, son pequeñas acciones que no se detectan como tales, no es el golpe en el bullying. En el colegio te dan un golpe o te insultan a veces son pequeñas acciones, por ejemplo, separarte del grupo de amigos o aislarte del grupo de amigos de forma sutil, por ejemplo no dejarte jugar con otros compañeros en el colegio de forma reiterada, eso va produciendo también una quiebra, una acumulación de pequeños impactos, por ejemplo el hecho de ocultarte información dentro del colegio que parece una tontería, pero que va produciendo esos pequeños impactitos dentro del entorno escolar. El problema nena es que el trauma digamos que es acumulativo y cuando empieza a haber una quiebra en la autoestima, en el autoconcepto, al final es como una brecha que se va abriendo y va dando más cabida a más dolor, entonces ese es el problema, que se va aumentando la brecha por la cual entran nosotros esos pequeños impactos y entonces el destrozo ya está asegurado, o sea
[00:10:26] Speaker A: el jovencito o el niño que está en su equipo de fútbol por ejemplo y no metió el golpe ese esperaba él porque era el último tiempo en el fútbol y no lo metió y entonces él es el culpable porque perdió su equipo, ese es un trauma que va con la vida acumulándose.
[00:10:51] Speaker B: Correcto, es un pequeño. No es. Digamos que estrictamente no es un gran impacto, pero para el niño que que seguramente ya ha venido de otros más golpes, digamos que es acumulativo, golpe, golpe, golpe, golpe, pues ese gol que no ha metido es otro golpe en el mismo sitio, entonces efectivamente al final esos pequeños impactos han generado un gran impacto y produce el mismo efecto en la mente que es el trastorno de estrés postraumático.
[00:11:23] Speaker A: Muy bien, pues te voy a hacer una pregunta que me gustaría que la pensaras muy bien y que luego me platicaras y nos platicaras a todos ¿Qué es el flashback? Ahorita piénsalo muy bien, no me contestes y luego ya que lo pensaste perfectamente me platicas.
Qué pensaste. Enrique, eso del flashback, porque lo ponen además en inglés y pues las personas que no entienden eso qué quiere decir, pero ¿Podrías platicarnos qué es el flashback?
[00:12:31] Speaker B: Claro nena, vamos a decirlo un poco de forma sencilla, que la gente lo pueda entender, que seguro que han oído muchas veces hablar de la palabra flashback, vamos a decir que el flashback es como un viaje en el tiempo de la mente, digamos que hay un momento en el cual el cerebro, nuestra mente está dañada por todo el impacto recibido y digamos que se queda anclado, hay unas distorsiones, hay una afectación una vez que se produce el daño, sea por un impacto fuerte, por la acumulación que decíamos antes de pequeños impactos, pero el cerebro queda dañado y queda de alguna forma anclado o mantenido en el momento, en ese momento del daño, cuando se ha producido el daño. Y el flashback no es ni más ni menos que la reacción que tiene la mente a algo que ya se ha producido, pero que en ese momento no está sucediendo. Es decir, algo que me ha pasado, esa acumulación que he tenido, la mente queda, digamos, fijada en ese momento de daño, de dolor. Y entonces, cuando seguimos viviendo, porque hay que seguir viviendo, lógicamente, hay momentos en el que el cerebro, digamos, retoma esas mismas características que inicialmente sufrió, que es ese daño. Por tanto, aunque no se esté produciendo el daño, aunque no haya un daño en el tiempo presente, el cerebro reacciona de la misma forma, con la misma intensidad que sufría cuando recibía ese daño. Eso lo podemos ver muy bien, por ejemplo, es un caso muy clásico de los veteranos de guerra, por ejemplo. Regresan a sus hogares, están en sus casas, ya no están en el frente de batalla, pero sus mentes han quedado dañadas o fijadas en ese momento. Y entonces, en un momento dado, por asociación o porque hay cosas que de repente afloran, su mente vuelve al mismo sitio con la misma intensidad. Por eso es tan horroroso, porque no están en el lugar de la batalla, pero sus mentes reproducen el dolor, la ansiedad, todos los efectos físicos del momento que estaban en la batalla. Eso sucede en estos casos y también en personas corrientes, como podemos ser nosotros también. Nuestro cerebro reacciona de una forma errática, de una forma distorsionada, haciendo caso al daño producido y no realmente a la realidad que estamos viviendo. Por tanto, un trabajo importante en las personas que tienen esos flashbacks es traerles de vuelta al presente y hacerles entender, hacerles ver trabajando, que ese daño ahora mismo ya no se está produciendo, que es un efecto del daño en nuestra mente. Entonces ahí está el trabajo. Volver al presente. Yo de broma muchas veces digo, a mí me gusta mucho el cine también, hay una película que se llama aquí en España, Regreso al futuro, que creo que allí es volver o Volver al futuro o algo así, y les digo, oye, no cojáis la máquina del tiempo, el DeLorean, porque hay que estar aquí y ahora, hay que vivir el presente. Pero nuestro cerebro, sin darnos cuenta, nos lleva con el DeLorean, digamos, con ese coche, a momentos pasados donde el trauma, esos efectos se estaban dando, pero que ahora en el presente no están produciéndose ahí.
[00:16:00] Speaker A: En esa película sería también el flashback y el flash forward, ¿Verdad?
Estarían las dos cosas.
Entonces, cuando algo en el presente toca ese recuerdo, a ver si entendemos bien, el cerebro no recuerda el evento, lo re experimentan y parece el cerebro, digo, para el cerebro ese evento está ocurriendo aquí y ahora.
[00:16:32] Speaker B: Así es, es correcto. Pero sí, así es, nena, es una reproducción, se llama reenactuación del trauma. El trauma no está sucediendo, pero se reenactúa, vuelve a actuar de la misma intensidad, con la misma intensidad y además con los mismos efectos físicos. Porque si nos pusieran un o alguien le pusieran, por ejemplo, algún tipo de mecanismo de medición física, podríamos ver que el cuerpo reacciona de la misma forma con la ansiedad, con la sudoración, con las palpitaciones, con el aumento de la tensión, lo mismo que sucedía. ¿Pero claro, eso cuando sucede? Cuando hay algo, digamos, un gran impacto, pero cuando hay pequeños impactos que decíamos antes, es más difícil ver eso. Y entonces no entendemos, la gente no entiende por qué está pasando eso, porque hay efectos inconscientes que se van alojando en nuestro sistema mental, digamos, de forma sutil, que no recuerdas qué ha pasado, por qué estoy sintiendo y experimentando esto, pero que el cerebro está reenactuando. Y nos sentimos, o la gente se puede sentir angustiada, triste, deprimida. Por eso muchas veces que la depresión, que ahora están de boda, la depresión siempre ha estado aquí.
Las ansiedades, la ansiedad, y la gente tengo ansiedad, tengo depresión, tengo tal. Pero siempre hay que intentar ver mucho más allá, porque el síntoma realmente nos está contando algo más. ¿Que es el síntoma? Es la consecuencia de algo que no se está viendo, que está oculto, pero que es la causa de esos síntomas.
Entonces eso puede producir que la persona no se dé cuenta de lo que le está sucediendo, como muchas veces pasa,
[00:18:18] Speaker A: como por ejemplo, sueños, Cuando sueñas algo horrible, y cuando sueñas que se murió tu mamá, o que tienes alguna cosa, esos sueños también te pueden producir esos pequeños o grandes traumas.
[00:18:31] Speaker B: Bueno, los sueños son representaciones que el cerebro hace como válvulas de escape por la noche. No es que produzca un trauma, sino que son efectos o fenómenos de la propia experiencia. Digamos que el cerebro hace una composición de todos estos eventos o actividades o vivencias, y digamos que elabora unos sueños que efectivamente no es que produzcan el trauma, pero que te pueden también a su vez retroalimentar esos efectos que tienes en tu vida con el trauma, con lo cual es una dinámica de retroalimentación.
Yo experimento ese trauma, mis sueños lo estructuran de una forma que si recuerdo lo que he soñado, a su vez me alimentan el propio daño que tengo.
[00:19:18] Speaker A: Ahora sabemos, Enrique, no sé, bueno, tú eres el experto, que cuando tenemos un flashback, ¿Por qué reacciona el cuerpo antes que el intelecto? ¿Que la razón?
[00:19:35] Speaker B: Es una buena pregunta, nena. Pues el cuerpo reacciona en paralelo a la mente. Digamos que la mente es la que. En realidad es la mente la que reacciona primero, dándole los inputs al cuerpo. Lo que pasa que efectivamente, en primera instancia, lo que sentimos son los efectos del comando que el cerebro ha mandado al cuerpo. Volver a sudar, volver a tener ansiedad, volver a. Pero se está produciendo en el cerebro esa activación de esos eventos o ese evento que se ha producido, y es el propio cerebro el que manda la instrucción a nivel químico, sin meternos en muchos temas técnicos ni muchísimo menos, pero hay una activación neuroquímica que produce los mismos efectos que producían en el momento del.
De la actividad. Pero lo que sentimos primero, aunque el cerebro es el que activa primero todos estos fenómenos, pero el cuerpo identificamos rápidamente con ataques de ansiedad, con estrés, con incluso hasta desmayos del propio shock, que el cuerpo nos está diciendo que hay algo ahí dentro que no está funcionando adecuadamente.
[00:20:49] Speaker A: Porque por ejemplo, vas en la calle o vas a una reunión, o vas a algún lugar y de repente el estómago se sume, de repente sientes que se te sumió el estómago, si estás en la constante observación, que es lo que deberíamos de hacer todos, estar en constante observación para ir reconociendo qué está sucediendo. Entonces la mente manda la señal, muy bien, la manda, pero pues yo como no tengo contacto directo, nada más se me sume el estómago o siento de repente algo de ansiedad, bueno, el cuerpo presenta que se te sume el estómago o que de repente te dio taquicardia o algo por el estilo. ¿Eso por qué pasa? ¿Por qué sucede? ¿Es el trauma que está ahí guardado o son pensamientos, son cosas pequeñas, por ejemplo lo de la guerra ¿Que dijiste? Me parece muy interesante porque si truena algo en la calle, el señor que ha estado en la guerra se avienta al piso y grita y empieza a asustarse porque cree que es una bomba a su cerebro. Su cerebro le dice eso, que el trono es una bomba, Porque eso ha sucedido muchas veces, ¿No?
Pero entonces cuando se me sume el estómago, yo tengo que estar alerta a ver qué está enfrente de mí.
[00:22:12] Speaker B: Eso es una conjunción de varias cosas, lo que dices, por ejemplo, del trueno cuando cayó la bomba, vamos a decirlo así, hay muchas otras cosas, pero cuando cae la bomba y te encuentras en peligro de muerte inminente, tu cerebro, como decías al principio, entra en un modo de protección total. Necesita protegerse sea como sea, porque estás en peligro de muerte. Entonces el cuerpo se activa, la mente se activa, todo se activa para proteger, para huir. ¿Qué ocurre cuando ya ha pasado ese evento traumático? Puede ser un conflicto bélico y han pasado treinta, cuarenta años y hay una tormenta, vamos a decirlo así, y efectivamente con lo que dices, nena, suena el trueno. En ese momento en el cerebro se están dando las mismas características y condiciones que hubo en ese momento en el conflicto bélico. Pero eso sería una de las formas, digamos. Pero también es por las somatizaciones, El cuerpo somatiza, el cuerpo guarda la memoria del trauma y entonces ¿Qué hace? Representa ese daño no resuelto, ese daño no evacuado. ¿Cómo? Pues con sentimientos, con dolores físicos, con lugares en el cuerpo que vamos notando y que va afectando a nuestro cuerpo.
[00:23:25] Speaker A: Muy bien, pues nos vamos a ir, amigos, a un corte comercial y vamos a regresar en un momento. Está con nosotros Enrique Musef Bay.
Regresamos, Regresamos a tu programa, Cuento contigo. Amigos, está con nosotros el psicólogo Enrique Muse Valle. Él nos viene a hablar de cuando tenemos cosas en nuestra mente, hay traumas, hay cosas que quizá no nos hemos dado cuenta o que ya los hemos tenido y nos causan muchísimo miedo, problemas, ansiedades, depresiones y él está aquí para ayudarnos a averiguar cuándo estamos en esas situaciones.
Por ejemplo, los desencadenantes. Enrique, El flashback puede ser activado por elementos aparentemente inofensivos, como que la mente asoció con peligro, por ejemplo, un olor, un olor, el perfume de alguien, el cigarro o un producto de limpieza que son algo aparentemente inofensivos y puede disparar el pánico sin que las personas sepan de qué está sucediendo.
[00:25:24] Speaker B: Así es nena, los estímulos externos son un vector importante para la activación de todo el trauma acumulado y por supuesto de los flashbacks. Fíjate nena, que hay un tema que si quieres luego podemos ver como tú lo veas, pero cuando trabajamos con víctimas de psicópatas, en mi labor veo muchos daños de personas aparentemente normales que hacen muchísimo daño, pero por ejemplo, siempre recomendamos obviamente no tener contacto con esa persona, por ejemplo, en casos de juicios que hay que ir con esta persona que ha dañado a otra, siempre recomendamos no mirar a los ojos o lo que sea. Pero fíjate cómo son las cosas que algunos de estas personas actúan con el perfume, con el olor que suscitan en la otra persona.
Entonces, aunque no los veamos, aunque no los vean, el aroma, el olor que desprendía, activan inmediatamente el olfato. Además es un sentido que activa rápidamente todos los recuerdos y entonces claro, aunque no lo veamos, el olfato, el olor, rápidamente está activando todos los patrones mentales que teníamos ahí instalados de daño y es el mismo, aunque no vea a esa persona, pero está actuando en nuestra mente el mismo efecto prácticamente que si lo tuviésemos delante viéndolo con nuestros propios ojos. Por supuesto que cualquier cosa pequeña puede activar estos fenómenos en nuestra mente.
[00:27:03] Speaker A: Esto es importante que nosotros lo vayamos aprendiendo, Enrique, porque por ejemplo, lo que decíamos, el olor, el cigarro, el grito, una palabra específica, un tono autoritario, cuando alguien grita corres y te escondes, o un gesto corporal, o como cuando nos levantaban a nosotros cuando éramos pequeños, la ceja y nada más nos veían con aquella cosa, con aquello y nada más nos decían silencio y te ves más bonito y con la ceja nos hacían eso. Eso puede abrir un trauma instantáneamente.
[00:27:44] Speaker B: Claro, son asociaciones que nuestra vida, nuestro desarrollo de vida, digamos, vamos asociando el evento, la experiencia con algo que estaba a nuestro alrededor, ya sea como tú dices, ese grito, esa ceja que levantas, ese comentario, cualquier sonido, en fin, miles de cosas. Ese cigarro que tú hablabas, que el padre que pegaba fumaba justo cuando tenía, en fin, son cosas que son asociativas. Entonces cuando de repente han pasado 30 años o de pronto el padre ya está en silla de ruedas, porque es anciano y esa persona, ese hijo o hija va a ver al padre y se encuentra ese señor en silla de ruedas, pero que está fumando el cigarro, ese mismo aroma, ese olor del cigarro, aunque sepamos conscientemente de que esa persona, por ejemplo ese padre, no puede hacernos daño porque está ya en silla de ruedas, ese aroma del cigarro nos activa, nos entra la angustia, el miedo, recordando lo que pasó en aquel momento hace
[00:28:45] Speaker A: tantos años, y ahora ya te dan ganas de darle tú el manazo al
[00:28:52] Speaker B: que perdona, nena, ahora ya te dan
[00:28:54] Speaker A: ganas a ti como hijo, ya que está el viejito descompuesto, te dan ganas de darle el manazo tú a él, o hay venganza o. ¿Cómo es eso también?
[00:29:04] Speaker B: ¿Pero sabes lo que pasa, nena? Que es que no es tan sencillo, porque el trauma actúa de forma tan interna, tan profunda, tan insidiosa, que aunque sea una persona, hemos visto casos de de personas completamente competentes, de profesionales relevantes, incluso personas inteligentes, grandes profesionales, estar delante de su progenitor o progenitora, por supuesto que esto no hablamos de sexos porque hay ambas partes pueden infligir el mismo daño, pero están delante de esos progenitor o progenitora y de pronto se vuelven completamente ineficaces, incapaces de poder ejecutar esa acción que nosotros podríamos ver, pero bueno, ahora que lo tienes delante podrías devolverle ese manotazo que tú dices, pero no son capaces, porque el miedo es tremendo, porque la mente está secuestrada, vamos a decirlo así, es como un secuestro emocional en ese momento, y somos incapaces, la gente es incapaz de hacer cualquier acción que otros veríamos como lógica y coherente porque. Pero que esa persona al recibir, al haberse instalado ese daño tan profundo, es incapaz de tomar acción, se hace pequeño, se retrae, se guarda en la concha, se mete en la concha, en la carcasa, porque no es capaz de actuar y vemos gente muy competente que no es capaz de hacer nada, no es comprensible conscientemente o de forma coherente, pero que el trauma está ahí haciendo o tomando el control de la situación por
[00:30:43] Speaker A: completo, o sea que esa persona experimenta una ansiedad extrema y sensaciones físicas reales.
[00:30:54] Speaker B: Absolutamente, absolutamente, por supuesto que sí, se siente pequeño, se siente otra vez el cerebro, ves esa máquina del tiempo, imagínate en esa situación, esa máquina del tiempo, ese DeLorean, digamos que lleva a esa persona a todo el momento, ese momento en el cual se fue desarrollando esas acciones, y hay un secuestro literalmente emocional, en el que esa persona es llevada o trasladada a ese lugar temporal donde sucedió el trauma, y entonces, claro, las personas que estamos a su alrededor le podemos pero no te das cuenta, es ilógico lo que haces, pero no eres consciente de que eso ya no está sucediendo. Es. Está en tu imaginación, quiero decir, o en tu recuerdo, pero no está activo ahora. Sin embargo, la persona no puede hacer nada porque está secuestrada, y ese secuestro es muy potente, porque, digamos que anula realmente, o de forma certera, o anula nuestra capacidad consciente de acción. Por tanto, la gente que está en esa situación se convierte en gente que parece incluso, vamos a decir, hasta tonta.
¿Eres tonto? No, no es cuestión de tonto, no es cuestión de inteligencia, es cuestión de incapacidad, porque el trauma está secuestrando a nuestra mente consciente, que debería ser la parte con la cual deberíamos regir nuestra vida. Esta parte consciente y la parte, digamos que está aquí, la parte que filtra todo, y la parte donde se instalan esos mecanismos, vamos a decir, para que lo entendamos, está aquí, es secuestrada por esta parte. Por tanto, la persona no puede hacer nada.
[00:32:40] Speaker A: Pues sí, es importante que sepamos todo esto. ¿No puede alguien obviar y al mismo tiempo necesitar?
[00:32:51] Speaker B: Sí, es correcto.
Eso es algo muy frecuente en las víctimas de trauma relacional. Sobre todo el trauma relacional es diferente a otros traumas, porque tiene que ver siempre con nuestros. Cuando nacemos, digamos, el ser humano necesita vincularse a alguien, a nuestros padres sobre todo, digamos que estamos prefijados o programados para que cuando nacemos nos tengamos que vincular.
Cuando hay esa necesidad de vinculación con un padre o una madre, o con quien esté cerca de nosotros, la mente necesita vincularse, asociarse con alguien, pero ese alguien que debería ser el protector, es el que inflige el daño. Se produce un trauma relacional importante.
Entonces da la característica de que la mente, nosotros, las personas, necesitamos, por una parte, vincularnos a esa persona, ese ser padre o madre, o quien sea, más directo, pero por otra parte, esa persona que nos tenía que dar cariño o acogernos, se ha convertido en alguien que nos ha infligido daño que no ha hecho lo que tenía que hacer. Por tanto, hay una dualidad, una dicotomía en la mente en la cual necesitamos por una parte aferrarnos o vincularnos o querer de alguna forma, pero a la vez hay algo que no cuadra, como que odio esto, pero a la vez lo necesito. Entonces esa dualidad es el gran conflicto en muchas cuestiones de trauma relacional, que la gente no entiende esta dualidad. No entiendo por qué odio a mi padre o odio a mi madre, pero a la vez la necesito, el comportamiento la necesito, pero a la vez me llevo mal.
No se entiende bien. Hay que profundizar en todos estos aspectos para poder tener claridad. Cuando se entienden las cosas, es mucho más fácil poder actuar en consecuencia. Pero si no hay información, lógicamente, por mucho que pensemos, no podremos dar con la clave.
[00:35:04] Speaker A: Pues a eso venimos aquí, ¿Verdad? A dar información.
Esa persona queda totalmente confundida. Entonces te voy a hacer una ¿Qué es el secuestro amigdalino? Piénsala y ahorita nos platicas.
¿Qué pensaste, Enric?
[00:35:57] Speaker B: Pues mira, nena, es un poco parecido a lo que estamos elaborando o desarrollando esta mañana, esta tarde, en el día de hoy.
Digamos que es un secuestro emocional. La amígdala es la zona donde se alojan las emociones, el miedo, la ansiedad y de alguna forma ese trauma, esas vivencias que hemos pasado, de alguna forma han distorsionado las emociones de las personas, que quien lo sufre lo siente como verdadero. Las emociones. Yo es que siento las emociones de forma verdadera, pero lo curioso es que el trauma las distorsiona.
Es decir que lo que nosotros vemos como algo normal, como algo que sentimos de verdad, una emoción genuina, podríamos decir, en realidad está alterado por el propio efecto del trauma.
Digamos que ese secuestro, en el cual llamamos secuestro porque no permite salir, no permite desarrollar la parte más consciente.
¿Entonces yo cuando una vez, hace muchos años, mi hijo pequeño, nena, me decía en plan de broma, pero bueno, me lo decía en papá, los zombies existen?
Me decía hace mucho tiempo. Entonces yo le respondí pues sí, hijo, papá, pero ¿Dónde están los zombies? Entonces le expliqué ya lo conoce, ya es más mayor y lo conoce. Digamos que son personas que se mueven o están conducidas por esa parte.
Como tú decías antes, esa amígdala esa zona emocional, esa zona más reptiliana, mucho menos evolucionada, donde están las emociones que están alteradas, que están secuestradas y son como quiero decir con todo mi cariño y mucho menos molestar ese zombie feliz que vive creyendo que es consciente y que está llevando una vida voluntariamente, pero en la realidad es que ese secuestro de la parte amigdal, la amígdala de todas las emociones está latente, por tanto se mueve, actúa, elabora cosas, bueno elabora por así decirlo de una forma que no es real, aunque la persona siente que sí lo es, entonces eso es un problema, porque si nos movemos por la parte menos evolucionada de nuestro cerebro no estamos haciendo las cosas adecuadas para nosotros, digamos que es la parte neocortical, la parte más desarrollada de nuestra mente, la que debería regir toda nuestra vida, pero ahí está el problema, porque esto es tan intenso, es tan fuerte ese secuestro que tú decías en este blog, en esta pregunta, que arrastra a la persona que vive la vida, por eso decía lo de zombie creyendo que es la vida que elige y sin embargo es la vida que el trauma le está imponiendo y ahí está, es que las cosas me van mal, no hago las cosas bien, no sé qué pasa pero no me encuentro bien.
Claro, porque no eres tú verdaderamente quien está dirigiendo tu vida, sino son esas emociones sesgadas, distorsionadas, alteradas por el propio trauma, por eso es importantísimo el desarrollo del conocimiento para poder entender de dónde vienen tantos problemas y poder actuar por supuesto en consecuencia,
[00:39:34] Speaker A: o sea, un trauma no muere, se queda en una cápsula, como en una cápsula de tiempo, pero no como, no se procesó con palabras, se quedó guardado y eso se presenta como es una sensación corporal o es una imagen.
[00:39:54] Speaker B: El trauma es el impacto que la mente no puede procesar, es tan grande el impacto, tanto un gran trauma, un impacto fuerte, como la acumulación de varias cosas que el cerebro no puede procesar, entonces digamos que lo guarda, lo encapsula, lo mantiene activo y el trauma además es acumulativo, si no se libera es como una olla a veces, para que la gente lo pueda entender, es como una olla, no sé si también allí tenéis el término olla, como ese recipiente donde se mete el agua y lo pones, empieza, si no obtienes esa válvula de escape de la olla que empieza hacer el ruidito si no lo tiene y metes presión a esa olla, al final esa olla va a explotar. Puede explotar la tapadera, puede salir por los aires, es un poco lo mismo. Si el trauma no se evacúa, porque además es acumulativo, la mochila que llevamos cada vez pesa más, si no se evacúa al final, pues sale por alguna parte. ¿Y por dónde sale?
Puede salir por acciones extrañas, acciones repetitivas que nos condenan a una vida complicada para nosotros, pero también como tú decías, puede explotar o puede salir, puede emerger o puede emerger en somatizaciones, en efectos físicos que el cuerpo experimenta. Si no sale por aquí, si no libero, al final ese dolor puede salir por cualquier parte. ¿Me duele tal cosa, tengo tal reacción en el cuerpo, tú decías antes, nena, me duele la tripa, tengo el estómago, que tal? A veces puede ocurrir porque el estómago no está reaccionando ante esa presión no liberada. Por ejemplo, muchas veces es frecuente que duela la espalda.
Fíjate que es curioso porque el cerebro además es curioso cómo complementa esa carga de trauma que podemos portar muchas veces ese cansancio, esa ira no evacuación, puede influir en nuestro dolor físico y a veces se representa en la espalda, me duele la espalda, a lo mejor es porque hay algo que no has evacuado.
Entonces, por supuesto que el cuerpo puede representar los efectos del trauma en dolencias y en enfermedades físicas también, que hay muchos médicos que yo no digo que no hagan gran labor, pero que se centran en el síntoma, que por supuesto hay que centrarse también en el síntoma, pero hay que llegar mucho más atrás en la causa, porque si no resolvemos la causa, podemos aliviar el síntoma, pero el efecto va a continuar, o nosotros
[00:42:41] Speaker A: sí cuando la causa no está resuelta, pues el efecto sigue presentándose.
[00:42:47] Speaker B: Así es.
[00:42:48] Speaker A: ¿Quién tiene más probabilidad de tener trastorno de estrés postraumático, hombres o mujeres?
[00:42:56] Speaker B: Bueno, aquí no hay una distinción, el cerebro, aunque es diferente, tenemos diferencias hombres y mujeres, pero digamos que en ese sentido no hay una gran diferencia a la hora de representar y procesar ese trastorno de estrés postraumático. Y tanto puede infligir daño un hombre, una mujer y recibir daño un hombre y una mujer y tener y representar ese daño de la misma forma, no hay una gran distinción.
Es verdad que a veces incluso en las parejas podríamos pensar que a lo mejor es el hombre el que puede producir más daño, pero las estadísticas indican que hay diferencias de forma de producir ese daño. ¿Quizá el hombre es más físico, nunca se sabe, o no? La mujer quizás más, por pura evolución, más mental y puede producir un daño menos físico, pero más mental. Pero no hay una gran distinción en esto. Y hombre o mujer puede provocar. Otra cosa, nena, es que cuando alguien va a pedir ayuda, es cierto que el hombre le cuesta un poco más poder aceptar que tiene un daño o que necesita ayuda. La mujer quizá está más abierta a poder, digamos, de forma social, solicitar o pedir ayuda, pero hay hombres que no lo hacen por miedo, por imagen, pero que están sufriendo y si no piden ayuda, lógicamente, pues el daño no va a parar.
[00:44:29] Speaker A: ¿Se puede prevenir el trastorno de estrés postraumático?
[00:44:35] Speaker B: La pregunta del millón, nena, es una de las preguntas del millón.
Esa es una gran pregunta. ¿Se puede prevenir? Pues vamos a ver, esta es la gran cruzada que mantengo yo creo que la prevención en esto. Hombre, a ver, si yo intento cuidarme, conozco muchas cosas, digamos que es mi trabajo, intento dar esta información o compartirla con mi familia, a nivel familiar también, por supuesto, con gente que me pide ayuda profesionalmente, pero voy un día por la carretera y tengo un accidente de tráfico, pues claro, voy a recibir un impacto que me va a provocar trastorno de estrés postraumático, un impacto importante. ¿Qué hago? ¿No cojo el coche? Pues es que tengo que coger el coche, ya esta. Es una herramienta para nosotros, no podemos no dejar de hacer cosas por miedo a sufrir un daño. Otra cosa es que tengamos una formación, unas herramientas de prevención que nos puedan permitir no caer quizás en las redes de este mundo que nos está imponiendo día tras día, porque este mundo, como bien sabes, nena, es un mundo complicado que nos ha tocado vivir ahora y estamos sometidos a. No es que sea. Siempre ha habido problemas en el mundo, pero esta era de la comunicación y de la sobreinformación, pues evidentemente no ayuda el conocerse a uno mismo, el de verdad, porque conocerse no es tan sencillo. El trabajarse uno mismo, el esforzarse uno mismo con la información adecuada puede darnos las herramientas para estar más al tanto, más alerta, más con señales, con banderas, que nos puedan permitir poner límites a ciertas circunstancias que nos puedan infligir daño.
Nadie estamos libres de recibir trauma o de tener trauma, pero sí es verdad que con las herramientas adecuadas podemos por lo menos tener ciertas dosis de prevención que nos pueden ayudar para no caer en las trampas que nos pone este mundo.
[00:46:56] Speaker A: A veces nosotros también nos ponemos, ¿Verdad? Ahorita te voy a poner un ejemplo, pero nos vamos a ir a un corte comercial y vamos a regresar en un momento. Enrique, amigos, regresamos a tu programa, Cuento contigo.
Regresamos a tu programa, Cuento contigo. Amigos, estamos con Enrique Muse Valle. Él viene a informarnos qué es
[00:47:55] Speaker B: el
[00:47:56] Speaker A: trastorno de estrés postraumático y hablábamos de prevención.
¿Cómo podemos prevenir algo en nosotros? Por ejemplo, una persona mayor, Enrique, que está poniendo su árbol de Navidad o quiere arreglar la cortina de su casa y se sube en un vano y lógicamente ya tiene 79 años y se cae y tiene un trastorno postraumático. Tenemos que prevenir pequeños detalles como esos para no caer en ese tipo de cosas. Si tenemos una abuelita viejita en la casa, no dejar el jabón tirado en el baño porque se puede caer. Si viven varias personas en la misma casa y tienen un baño y los muchachos se bañan corriendo y se van y dejaron el jabón y la viejita que no ve bien ahí. Radar, ¿Qué te parece esas prevenciones? A ver, platícanos, Enrique.
[00:49:02] Speaker B: Bueno, ahí yo creo, nena, que es una prevención lógica, coherente y algo que deberíamos todos incorporar, sobre todo con la gente mayor.
Eso son cosas muy, yo creo que lógicas de sentido común. No dejar cosas si hay gente mayor viviendo en una casa, tiradas en el suelo o jabones que puedan resbalar. Pero claro, aquí yo creo, yo voy un poco más allá, nena.
Hay veces que la gente mayor también tiene sus efectos de ese trauma y a veces pueden pensar que todavía pueden subirse a esa banquetita a poner el árbol y a lo mejor no aceptar que ha llegado ese momento, pues que otros pueden pueden ayudarle a poner el árbol. Con esto quiero decir que por supuesto que tienen que tener autonomía, pero también es verdad que el trauma sigue afectando con la edad. Esto si no se libera, como decíamos, no se va a eliminar. Entonces hay veces que se ha caído, vamos a decirlo así, del árbol de Navidad porque se ha subido a la banqueta porque hay algo que le ha llevado a no aceptar que todavía tenía la edad correspondiente, que estaba con ciertos dolores y se ha subido a la banqueta.
Podríamos decir que ese efecto de que se ha subido a la banqueta y se ha caído. Sí, pero a lo mejor eso es otro proceso del cual su mente ha no, me tengo que subir porque todavía puedo, porque tal. Y en lugar de pedir ayuda, de pedir oye, ya no puedo porque físicamente me encuentro mal. Otra cosa es que se encuentre bien, pues no ha pedido ayuda a alguien porque no ha querido, porque no le ha surgido, porque no ha entendido que ya tiene cierta edad y que tiene que pedir.
Quiero decir, hay muchas formas de poder intervenir y tener herramientas.
Lo que dices, nena, por supuesto, tiene todo el sentido. Son herramientas del día a día para preservar que haya procesos de dolencias, sobre todo con la gente mayor.
[00:51:03] Speaker A: Ahora, ¿Cómo vivir con alguien que tiene el trastorno de estrés postraumático?
Piensa en una esposa que lo tiene, o piensa en uno de los niños, o piensa en alguien que pertenece a tu familia, como decías tú, los zombies, esos zombies que te tienen secuestrado y que crees que no pasa nada, pero ahí está eso todavía, haciéndote que regreses a ese sufrimiento.
¿Cómo vivir con alguien que tiene este síntoma o este estrés postraumático?
[00:51:40] Speaker B: Pues no es fácil, nena, no es sencillo, porque el que sufre de los efectos de esos traumas, lógicamente es el primero que sufre, el primero que tiene o que siente el daño. Pero lógicamente los familiares, la gente más directa, también son víctimas colaterales de ese sufrimiento.
Entonces no es fácil poder vivir, porque sobre todo hay también las víctimas colaterales, los que no sufren el daño, al no entender lo que pasa. Primero, la víctima no entiende lo que pasa, porque sucede algo que no es capaz de entender o de procesar. Pero las personas más cercanas, al no entenderlo, es muy probable que cometan un error que el error de atribuir el comportamiento de esa persona con algo que ha hecho, algo que ha pasado. Eso se llama el error de atribución. Es decir, si tú haces algo mal provocado por esos efectos del trauma en tu vida, en lugar de ayudar o de aportar luz, o de aportar un poco de claridad, al no entenderlo y también sufrir, se vuelca en la víctima la responsabilidad de lo que está pasando.
Hay un suceso importante que se llama el error de atribución.
Que vemos en muchas víctimas y en su entorno que no entienden. Al no entender lo que pasa, tratan de buscar la explicación en la propia víctima. ¿Y qué ocurre con esto? Que es una forma de retraumatización. En lugar de liberar o de ayudar, están incorporando más leña a la chimenea, al fuego y entonces lógicamente el proceso no va servir, no va a ayudar.
¿Qué se puede hacer? Y es lo que yo trato de hacer y de ayudar es hacer ver a estas personas. ¿Cómo? Pues a través de cualquier proceso de ayuda. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué efectos tiene el trauma en las vidas de las víctimas y cómo podemos poder afrontarlas? Si no lo sabemos, muy complicado. Esa es la realidad realmente.
[00:53:54] Speaker A: Por ejemplo, ayudar a tu hijo.
Pensemos en alguien que tiene a un niño adolescente con un trastorno de estrés postraumático. ¿Qué hace la mamá o qué hace el papá o qué hace la abuelita? Porque se van los papás a trabajar y el niño que tiene ese problema se quede en casa. ¿Qué hacer? ¿Cómo podemos ayudar?
[00:54:21] Speaker B: Pues nena, no es algo puntual que se pueda quedar en casa y que los abuelitos o los padres puedan ver los efectos. Ten en cuenta que esto es un proceso lineal, un proceso que no es de un día, sino que es un proceso acumulativo durante muchísimo tiempo. El problema aquí nena, que yo veo y que podemos ver por ejemplo, en el tema del niño que tú hablas del bullying.
Cuando vemos el bullying, que es el acoso escolar, lo vemos como algo dentro del entorno escolar, que por supuesto puede suceder en el entorno escolar, pero si tiramos del hilo, los padres tenemos, las familias tenemos gran responsabilidad para con los hijos y cuando hay un niño que sufre acoso escolar dentro de la institución o dentro del entorno escolar, pues porque por otro niño, por incluso algún profesor o lo que sea, se. Si tiramos del hilo, casi siempre vemos procesos que se han producido de forma intrafamiliar en la familia, que han vulnerado, que esa brecha que decíamos al principio se ha abierto y ha permitido que más daño pueda entrar. Por tanto, la cuestión es que el daño empieza en casa.
Entonces, si no somos los padres conscientes, si las personas no nos esforzamos, los que tenemos que esforzarnos en comprender y en ayudar, estamos vendiendo, estamos siendo colaboradores de ese daño a los niños. ¿Qué podemos hacer? Pues lamentablemente poco, porque ese niño que sufre estrés postraumático, después va a necesitar ayuda profesional para poder salir, porque no se va a entender, los padres no van a poder colaborar positivamente y ese niño va a tener que ser ayudado. Incluso te diría más, nena, hay muchos niños que tienen trastorno de estrés postraumático y se confunde muchas veces con déficit de atención o hiperactividad. Ese propio trauma genera en el niño ciertas consecuencias que se pueden confundir con esos síntomas. ¿Y qué ocurre? Qué hacen muchos profesionales que no entienden, que no buscan la causa, Lamentablemente se les da al niño y esa pastilla para atenuar esos efectos, y estás condenando a ese niño a tomar algo que no debía tomar, porque sencillamente no era la causa, ese síntoma no era la causa, sino que la causa no se ha entendido, no se ha encontrado, y estás poniendo al niño una camisa de fuerza química donde no tenía que ponerse, y estás agravando aún más el problema. El problema es mucho más profundo, por tanto hay que buscar mucho más profundamente en estas causas, por eso es la gran cruzada, hacer entender que esto no es superficial, sino que hay que ir mucho más abajo de la raíz del
[00:57:10] Speaker A: árbol, o sea, en este caso del que estamos hablando, son los papás los que necesitan ayuda, porque los papás han causado eso, los papás han hecho un agujero, dijéramos, en ese niño, para que ese niño sea víctima o sea un efecto de lo que pasa en su casa. Eso entendimos, digo, eso fue lo que nos dijiste, porque es lo que yo entiendo.
[00:57:39] Speaker B: Sí, básicamente el trauma es intergeneracional, quiere decir que va pasando.
¿El trauma se hereda? Hombre, podría decir. La respuesta es sí, genéticamente, Oiga, pues mire, no, se trata de que el comportamiento de unos afectan a otros, por tanto el trauma se hereda generacionalmente. Si los abuelitos han sido de una forma, han tenido sus traumas, han, digamos, provocado otros efectos en sus propios hijos, en otras circunstancias, otros tiempos, y esos hijos a su vez provocan otros efectos en sus propios hijos, por tanto, si no se rompe esa cadena de trauma o de efectos traumáticos intergeneracionales, eso no va a cambiar. Por eso muchas veces se eres igual que tu abuelo, haces lo mismo que tu abuela. Claro, porque hay efectos que se van manteniendo estructuralmente dentro de la familia. Cuando yo voy al colegio de mis hijos, a buscarles al colegio, no puedo evitar fijarme en los niños, lógicamente en su comportamiento, pero también me fijo en los padres y veo que hay acciones de los padres que no me cuadran tanto como podría ser y que tiene sentido con el comportamiento de los hijos. Por tanto, los hijos. Sí, pero busquemos también el comportamiento de los padres.
[00:59:02] Speaker A: Muy bien, nos vamos a ir a una pregunta, necesito que la pienses Muy bien.
Todos los padres están haciendo un tipo de evasión.
Piénsalo y regresamos en un momento para que nos contestes.
¿Qué pensaste, Enrique? Los padres están haciendo evasión ellos mismos, ellos están teniendo.
No quieren ir a obtener ayuda, o sea, evaden de alguna manera la situación, no se dan cuenta que el problema está ahí.
[01:00:10] Speaker B: Mi opinión, nena, es que no se dan cuenta, no quieren ser conscientes de eso. Ser conscientes significa conocerse, aceptarse y trabajar en las cosas que hay que trabajar. Lo fácil es vivir como un zombi, es decir, es lo sencillo, digamos, porque no te. Bueno, aparentemente sí, pero en realidad no hay, o no te exige un gran esfuerzo personal.
Hay un filósofo griego del siglo V antes de Cristo que decía tales de Mileto, lo difícil es conocerse a sí mismo, lo fácil es hablar mal de los demás. A veces en este mundo, para un poco exonerar un poco nuestra responsabilidad, a veces hablamos sobre los demás y de los demás, pero no ponemos el foco en nosotros de la forma que debería ser. Por tanto, claro que hay una exención de responsabilidad por parte de los padres, porque yo creo que una de las grandes epidemias de esta sociedad es el individualismo de las personas.
Podríamos también decir incluso hasta narcisismo.
Necesito la aprobación, el aplauso de los demás para sentirme bien, porque no quiero asumir que tengo carencias. Todos tenemos carencias, todos tenemos problemas, todos tenemos miserias interiores, pero que no queremos ver. Entonces, si no queremos aceptar eso, que es la primera instancia para poder mejorar y poder salir adelante conscientemente, lógicamente, lo demás no va a funcionar. Yo veo padres lamentablemente, lamentablemente, que miran a otro lado y tratan de enmascarar esa acción con sucedáneos. Al niño le regalan, le llevan, le quitan. Fíjate lo que te quiero. Pero en la esencia todo es artificial, es superficial para un niño. El niño no necesita. Bueno, a todos nos gusta de pequeños que nos regalen cosas, pero el niño lo que quiere es ser acogido, que el padre le quiera, que la madre le acoja, que le ayuden de forma incondicional.
No te quiero ni te acepto por lo que haces, sino por cómo eres. Ahí está la gran diferencia. Por eso os digo, o te digo, nena, esa máscara, ese narcisismo, esa distorsión de la esencia del ser humano, que por desgracia hoy en día se está perdiendo. Por eso los valores tradicionales o lo que necesita el niño, que es ese abrazo de verdad, pues no existe, es otra cosa, es otro sucedáneo. Y así van las cosas.
[01:02:55] Speaker A: Sí ahorita en la actualidad todo está en la superficie, todo está arriba en la superficie, no hay interiorización.
Pero también hay papás que podríamos ser como algunos, como la que está platicando contigo, que pone hipervigilancia, que está constantemente pensando que le puede pasar, o que tiene ya un síntoma, o que le sucedió o que le ha dejado de suceder, entonces está en esa hipervigilancia.
¿Qué sucede en la familia cuando hay una mamá nerviosa o un papá nervioso que tiene miedo de todo y está en hipervigilancia con sus hijos?
[01:03:44] Speaker B: El trauma afecta de muchas formas.
Entonces podríamos decir que hay efectos directos del trauma. El padre o la madre que pegan a los niños, que insultan a los niños, etc. Hay también traumas por omisión, cuidado con esto, que es importante que se pueda entender, es decir, los padres no hacen lo que debería hacer un padre, que es lo que decíamos antes, abrazar, aceptar al niño siempre, pues exigirle más. Es omisión del cariño, de aceptación.
Y también hay otros traumas que se generan por exceso de. Es decir, para que nos entendamos, la hipervigilancia o la sobreprotección, podríamos decir, es una forma de maltrato más.
¿Por qué? Porque estás impidiendo el desarrollo coherente y lógico y natural del hijo.
Le estás impidiendo llevar a cabo una acción y que de esa acción se desprenda una consecuencia y. Y que de esa consecuencia puede aprender los efectos.
Si tú impides a tu hijo, a tu hija, llevar a cabo ciertas conductas o ciertas cosas que deberían ser y no le permites caerse.
Entiendo que todos los padres no queremos que los niños se hagan daño, pero a veces debemos ser conscientes, nuestro propio trauma nos lleva también, si hemos sido protegidos o hemos tenido al revés, una vida horrorosa, no queremos que los niños, que nuestros hijos pasen por lo mismo. Y hay una sobrecompensación. Es decir, como yo he tenido una vida muy mala, ahora no quiero que mi hijo lo tenga, por tanto voy a sobreprotegerle. Pero eso es de nuevo un efecto del trauma y eso es una forma de maltrato. Igualmente, igual efecto produce el pegar a un niño. Para que entendamos los espectadores, o lo puedan entender, que sobreproteger de forma permanente y crónica a un niño, porque cuando sea adulto, sus sistemas sociales o sus sistemas de autonomía personal van a estar desconectados, no va a ser capaz de afrontar adecuadamente las cosas que la vida indefectiblemente nos va a traer. Por tanto, le estamos haciendo un flaco favor y esa persona después, lógicamente va a tener daños a futuro.
[01:06:12] Speaker A: Necesitamos muchísima información, ¿Verdad? Para poder.
Porque estamos realmente de las dos maneras estamos haciendo daño y no nos estamos dando cuenta.
Esa es una de las cosas que tendríamos nosotros que poner un foco rojo.
Vamos a fijarnos cómo estamos haciendo nuestra vida como padres o como abuelos.
Ahora, ¿Cómo también afecta este trastorno de estrés postraumático en la cognición?
[01:06:54] Speaker B: Sí, y mucho y bastante. Y de nuevo, a veces no se entiende. El trastorno de estrés postraumático afecta realmente las capacidades mentales de la persona.
Hemos visto de forma directa cómo el propio trauma o ese trastorno de estrés postraumático anula capacidades mentales de una persona. Hasta tal punto, nena, por ejemplo, que personas de alta capacidad intelectual, no pensemos, me refiero, para que lo entendamos desde este punto, de esta perspectiva más.
Más impactante, personas con grandes trabajos, con grandes capacidades intelectuales, al sufrir este trastorno de estrés postraumático que está actuando de forma inexorable en su mente, de pronto pierde la capacidad de entendimiento, pierde la capacidad de ser capaz de leer.
No puedo leer, no entiendo lo que dice, no entiendo, no puedo leer, no puedo escribir, no puedo casi ni hablar. De forma. Yo soy una persona que me dedico a dar discursos en mi empresa, pero de pronto, bajo un efecto severo de trastorno de estrés postraumático, no puede comunicar adecuadamente y no sabe lo que le pasa. Algo me está pasando. Es el propio efecto de ese trauma que está activo, que le impide a esa persona. Y de repente no podemos entender cómo alguien de esa forma tan radical ha perdido esa capacidad cognitiva de entendimiento incluso no se entera de una película, no se entera de un libro, no se entera de lo que le cuenta su mujer o su marido. ¿Pero me estás escuchando? Es que no me quieres. No, perdón, es que no me estoy enterando, pero no porque yo no me quiera enterar, es que mi cerebro está tan alterado que es incapaz de procesar adecuadamente la información.
Me refiero para que podamos entender hasta qué punto puede llegar los efectos del trastorno de estrés postraumático.
[01:08:56] Speaker A: Por eso qué importante es la información, ¿Verdad?
Que podamos darnos cuenta de todo esto. Ahora platícanos, has hablado de muchas cosas interesantes e importantes, pero me gustaría muchísimo que empezáramos a ver cómo se diagnostica
[01:09:15] Speaker B: el trastorno de estrés postraumático. ¿Te refieres?
Bueno, pues mira, el trastorno de estrés postraumático se puede diagnosticar, se puede ver los efectos directos, porque de pronto hay uno, digamos que tienes una acumulación de pequeños impactos, tu vida va normal, aparentemente normal, y un día de repente, sin venir a cuento, esa gota que va cayendo en tu mente, esa gota desborda el vaso y sin que haya pasado nada diferente a otros días, el vaso se desborda y entonces empiezas a tener pues esas consecuencias.
Se puede ver fácilmente, por supuesto, se puede diagnosticar mediante pruebas psicológicas o pruebas mentales, pero podemos verlo directamente en el propio discurso de la persona, cómo de pronto tiene ansiedad, tiene estrés, ha tenido un momento de breakdown en su trabajo, ha roto ese día sin aparentemente que haya pasado nada nuevo, sucede un pequeño impacto y cae completamente exhausto o con un ataque de ansiedad.
Esos son los efectos que claramente podemos ver de forma directa, pero hay otras pruebas que también permiten ver hasta qué nivel o qué profundidad de efecto tiene esas consecuencias en la mente de una persona.
[01:10:53] Speaker A: Pues nos vamos a ir a un corte comercial, amigos, y vamos a regresar en un momento.
Estamos en Cuento Contigo y está con nosotros Enrique Musé Valle y nos viene a hablar ahora del trastorno de estrés postraumático que muchas personas tenemos y no nos hemos dado cuenta.
Regresamos en un momento, Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros Enrique Muse Valle y estamos hablando de cosas muy interesantes que nos podrían a nosotros cambiar la vida si las llegamos a entender.
¿Verdad, Enrique? Eso sería importante, si pudiéramos entender todo esto.
Ya vimos más o menos cómo se diagnostica. Perdona, dime.
[01:12:16] Speaker B: No, no, nana, perdóname.
[01:12:18] Speaker A: No, tú sigues y tú eres el que viene.
[01:12:21] Speaker B: No, quería decirte que ojalá, eso sería lo ideal, conocer, porque conocer lleva a un cambio importante en la vida de cada uno y nos permite pasar de la supervivencia, porque mucha gente no es que viva, es que sobrevive. Los efectos del trauma, sus efectos, viven una vida horrible, horrorosa, que es que se te cae el alma a los pies cuando ves estos efectos. Y te permite, si haces un buen trabajo, poder pasar del modo supervivencia a por fin vivir, quizá por primera vez en tu vida.
Y además hay una cosa interesante, que cuando mis alumnos o la gente que me pide ayuda, no solamente cuando hace un proceso personal que es duro, esto no quiere decir que empieces un trabajo y lo puedas acabar, porque exige, como decíamos antes, aceptar muchas cosas que a veces nos cuesta mucho aceptar. Pero al hacer un buen trabajo y poder salir de ese entramado que tenemos en la mente, que nos está secuestrando, nos está alterando, nos está llevando por un camino que no sé qué queremos, al ayudarnos a nosotros mismos a ser capaces de salir de ese agujero, sucede una cosa que es maravillosa, porque no solamente salen adelante las víctimas que han sufrido daño, sino que a su alrededor también las cosas van fluyendo. Y por eso es importante además, los que somos padres de chavales jóvenes o no tan jóvenes, el hecho de enfrentarse a un trabajo personal permite, decías antes, las herramientas.
Esas herramientas las puedes adquirir con tu propio ejemplo. Si yo me ayudo, voy a poder ayudar a otro.
Si yo hago mi trabajo en consecuencia, voy a poder dar claridad a otro. Si los padres hiciesen un trabajo, ojalá, eso sería mundo utópico, un gran trabajo, podrían dar a sus hijos unas herramientas de prevención o de conocimiento de la vida, del sistema, que en un futuro, cuando sean ya adultos, les pueden servir y les puede ayudar para prevenir tantas cosas que hay ahí fuera.
[01:14:38] Speaker A: Pues Enrique nos está hablando de la ignorancia, que es importante que la quitemos de nuestra vida.
La ignorancia nos lleva a estar en supervivencia o a vivir como se debería de vivir una vida sin tanto sufrimiento.
¿Cómo empezaríamos a ver el tratamiento, Los tratamientos, porque ya estamos en el segmento 7 y tendríamos que empezar a ver eso? Pero aquí tengo una pregunta que pone ¿Es posible que se genere un trauma las personas que se sienten excluidas, invisibilizadas o ignoradas en su entorno laboral o familiar?
Y hace una ¿Qué efecto tiene la ley del hielo en las relaciones humanas?
[01:15:32] Speaker B: Pues es un impacto formidable en la mente de las personas.
Todos los humanos somos seres sociales, necesitamos, pues seamos más o menos personas, solitarias o no, pero al fin y al cabo todos necesitamos de los demás, somos seres sociales. El hecho de que nos invisibilicen, o nos eliminen o nos aparten, provoca, por supuesto, una sensación muy negativa y ahí se activan también daños en nuestra mente, se genera un trauma.
Pero claro, ahí está la eterna pregunta, ¿Por qué nos apartan? ¿Qué está sucediendo en ese sistema? Esa familia que nos han elegido a nosotros, a los que están apartando como chivos expiatorios de todos los pecados de la familia, de la empresa, del colegio, de la escuela.
El ser humano, lamentablemente, cuando es algo que lleva haciendo miles de años, cuando hay un elemento que incomoda, una. Un elemento que no incomoda porque sea malo por naturaleza, sino porque simplemente incomoda, porque la corriente nos lleva a todos, el famoso mainstream, toda la corriente arrastra a muchas personas.
Aquellos que hemos decidido darnos la vuelta en esa corriente, que es duro porque la corriente es muy fuerte, quienes nos intentamos dar la vuelta, o quienes tienen un poco más de luz, o son buenas personas, o no comulgan con las creencias de un sistema que está toxificado o que está envenenado.
A veces el sistema, para hacer que funcione ese sistema, ya sea en las familias, sea en los trabajos o sea la escuela, lo que hacen es elegir a un elemento, a una víctima propiciatoria, que se convierte en el chivo expiatorio.
¿Qué hacen esos grupos para que funcione el grupo? Vamos a elegir a alguien contra el que ir. Todos. De esa forma el grupo se cohesiona, pero el que es elegido como chivo expiatorio es el que es apartado, es el que es denostado, es el que es sacado. Y ahí eso es horrible, porque el efecto generado en ese sentido es muy, muy fuerte. Y esa persona se puede ver envuelta en un sistema como chivo expiatorio durante toda la vida, sin darse cuenta y creyendo que merece precisamente el daño que le están infligiendo, cuando realmente no es el culpable, es el sistema que ha elegido a esa víctima para expiar los pecados y mantener ese grupo cohesionado. Eso se da mucho, nena, en las clases, en el entorno escolar, para que el grupo, cuando los grupos, las clases a veces no funcionan bien, están desreguladas en el aula y el profesor no es capaz a veces de mantener el orden, a veces es muy frecuente que en esas clases desreguladas se genere la figura del chivo expiatorio. Es decir, un niño o una niña es elegido como víctima de todos y todos van contra esa víctima y. Y de pronto esa clase que estaba descontrolada se regula, pero no porque el profesor o lo que sea haya funcionado, sino porque están todos yendo contra una figura.
Entonces, lógicamente, el potencial destructivo para ese niño o niña señalado como chivo expiatorio es increíble.
De hecho puede llegar incluso en el caso del bullying, a la propia muerte.
[01:19:19] Speaker A: Ahora, ¿Eso no tiene también que ver conmigo, con mi personalidad, con la forma como me comunico con los demás? ¿No tendré yo también algo que resolver y arreglar yo en mi personalidad, en mi vida para ser tratado de esa manera, como chivo expiatorio?
Porque no somos víctimas, tenemos que darnos cuenta que también somos personas que tenemos, que hacemos las cosas y que de alguna manera tenemos ciertos efectos. ¿Qué piensas de eso?
[01:19:51] Speaker B: Cuando nace un niño es el ser más vulnerable del universo. Nace como una tabla en blanco que va instalando procesos y acciones. ¿Qué ocurre cuando ese niño desde el origen es vulnerado o es de alguna forma violentado, abusado sutilmente, no tiene por qué ser fuerte, se va, como decíamos al principio, generando una vulnerabilidad? Esa vulnerabilidad se va haciendo cada vez más grande. Es decir, el niño o esa persona, ese chaval que es abusado, que es maltratado, y no quiere decir que sea un gran maltrato, sino pequeñas dosis también, ese niño va instalándose en sí mismo una autopercepción negativa, va instalando en sí mismo un autoconcepto distorsionado. Porque si recibo mal será porque yo lo merezco. El niño intenta entender por qué recibe ese mal o algo que no va bien.
Es decir, ese niño va poniéndose un cartel, digamos, soy vulnerable y esa vulnerabilidad atrae a más vulnerabilidad.
Entonces el error de atribución es pensar que el niño que sufre abuso en el colegio es porque tiene algo diferente. Ese es el gran error, porque el niño no es que tenga nada diferente, sino que debido a ese proceso de vulneración, pues el niño ahora mismo tiene toda la puerta abierta para más abuso. Entonces el niño es inocente, es. El niño no tiene la. Él no ha elegido ser una víctima, le han hecho, le han programado, le están programando para ser una víctima.
Entonces, el problema, nena, en todo esto es que hasta los profesores, incluso los padres, en el caso del abuso escolar, dicen al niño ¿Qué ha pasado? ¿Por qué te pasa esto? Algo habrás hecho, algo habrás tenido, algo habrás tal. Le están atribuyendo al niño de nuevo la responsabilidad del abuso. Por tanto, eso es una nueva forma de abuso. Hay que tener muy claro, cuando doy conferencias sobre bullying, esto es un tema que siempre suelo recalcar, cuidado con el error de atribución. Pensar que el niño tiene algo que es atractor de más abuso. Sí es atractor de más abuso, pero no es porque él sea diferente, sino porque le han instalado esos procesos de abuso, de vulneración, que a su vez atrae a más abuso y llegará a la edad adulta. Pues de la misma forma con ese cartel vulnérame, abúsame, si no haces nada con eso, tendrás problemas también en la edad adulta.
[01:22:39] Speaker A: Ay, qué barbaridad. Cuánta cosa, ¿Verdad? Tenemos que estar atentos y empezar a buscar información.
Pues nos vamos a ir, sí, nos vamos a ir a una pregunta que me interesaría muchísimo que la pensaras. Muy bien.
¿El adulto mayor, ahora envejecer es malo? ¿Nada más la juventud tiene permiso de ser feliz? ¿A todos los viejitos hay que excluirlos?
Entonces se invisibiliza al adulto mayor. ¿Piénsalo muy bien y ahorita me contestas?
¿Qué pensaste, Enrique?
Ya cuando nadie te hace caso, opina si mi quién te haga caso ya está sentadito allá, por allá en un lugarcito, está sentado en la mesa, pero todo mundo habla de sus cosas, de sus chats, de sus. De su teléfono, de las cosas y como tú ni entiendes nada, pues te hacen a un ladito. ¿Qué pasa con el adulto mayor,
[01:24:16] Speaker B: el ser humano? Yo creo que hay una gradual, lamentablemente. Por eso yo creo que es importante la labor de cada uno mantenerse firme ante este impulso, esta corriente tan grande que nos ha tocado vivir la sociedad, que es todo aquello que molesta de alguna forma, pues debe ser eliminado. Y lamentablemente, claro, como estamos perdiendo o nos están imponiendo esa pérdida de valores, de moralidad y de ética, en la sociedad nos indica que si el señor o señora, el viejecito, ya requiere más cuidados o más atención, eso nos molesta. Y como no tenemos moralidad, perdemos gradualmente el valor humano, la esencia humana, que es una pena, porque estamos perdiendo esa esencia del ser humano, pues directamente lo relegamos a un segundo plano. Por tanto, qué pena que la persona mayor que nos ha dado la vida, que además ha vivido en una generación, que ha habido que esforzarse y luchar mucho para poder darnos este legado social,
[01:25:36] Speaker A: es el sabio de la familia.
[01:25:40] Speaker B: Sí, es el sabio de la familia. Ha vivido etapas que ahora ya no se viven.
Los jóvenes de ahora, incluso la gente de una edad joven o no tan joven, no entiende cómo es posible que se viviese así antes.
No entienden, no comprenden los valores que se están perdiendo. Y yo creo que nos están haciendo, y aquí vuelvo a sacar, nos están llevando a un mundo, una sociedad donde interesa perder esos efectos, esos valores, esa ética, para imponer unos criterios nuevos, unos criterios de pensamiento únicos, que efectivamente veo que el ser humano está adquiriendo porque lo dicen, el sistema lo dice, porque el sistema lo impone, todo el mundo acepta sin cuestionarse el por qué. ¿Por qué me están diciendo esto? Entonces yo creo que sí están relegando a todo aquello, no solamente a la gente mayor, sino a todo aquello que nos supone un esfuerzo, a todo aquello que nos supone una atención extra, nos están eliminando de nuestra ecuación, de nuestras vidas, esa necesidad. Y es triste, la verdad.
[01:26:53] Speaker A: Muy bien, entonces, ¿Cómo se puede cambiar el trauma y vivir normal?
Estamos en el último segmento.
[01:27:02] Speaker B: ¿Cómo se puede vivir normal, Nena? Qué pregunta más bonita.
Pues mira, el trauma, lamentablemente todos hemos aquellos. Yo no tengo trauma. Bueno, pues todos hemos vivido situaciones más o menos dramáticas que nos han ido cincelando en nuestra mente procesos o eventos que nos han alterado en mayor o menor medida, pero que nos han modificado nuestra forma de actuar conscientemente.
¿Cómo se podría hacer eso? Todos aquellos que vivan con la duda, con esa. Yo veo que mucha gente, cuando acuden a. A mi ayuda o a pedirme ayuda, noto que muchos tienen un nexo común. Es que noto que no encajo aquí, noto que algo no va bien. No sé lo que es, pero es algo que me llama. No sé qué pasa eso. Si alguien siente eso, yo siempre le recomendaría que busque ayuda, que no tenga vergüenza, que no se oculte, que sea valiente, porque hay que tener arrojo y valentía para poder enfrentarse a una situación, a un proceso como este. Y que busque ayuda profesional, o por lo menos de gente que sepamos que tiene un enfoque de vida quizá distinto al que nos imponen, pero sobre todo que busquen, que investiguen, que se cuestionen, por favor, que se cuestionen lo que en este mundo no hay que hacer todo lo que nos imponen. El famoso experimento de Stanley Milgram en los años 60.
Que obediencia a la autoridad, porque lo diga la autoridad tenemos que hacer cosas, pues oiga, ¿Por qué? Que se cuestionen el por qué. No tengo por qué hacer lo que usted me diga, porque usted, digamos, es la autoridad. ¿Autoridad de qué? Entonces que haya cuestionamiento, que haya un replanteamiento de los valores y que busquen ayuda profesional y que piensen, que se cuestionen, que se metan, que hagan un trabajo personal y que lleguen a ese punto de comprender por qué en su vida ha podido pasar aquello que ha sucedido, que ellos no tienen la culpa, que son inocentes, porque todos somos inocentes, nos han hecho así.
Que no tengan esa sensación de culpabilidad, no se sientan culpables porque nos han ido cincelando, dibujando así.
Y que traten de buscar esa información y que tengan valentía para aceptar lo que han vivido, para poder salir de esa madriguera donde estaban recluidos y ver un poco la luz, porque hay gente que ni siquiera nunca ha visto la luz en sus vidas, siempre ha sido oscuridad, su vida ha sido triste.
Que puedan poder tener la oportunidad por lo menos de ver un rayo de sol y poder salir a caminar en la vida y no sobrevivir, sino poder empezar a vivir por primera vez.
[01:29:59] Speaker A: ¿Hay algunas terapias o algunos procesos que se pueden hacer?
[01:30:05] Speaker B: Sí, claro, hay procesos profesionales que permiten, precisamente mi labor es dar a conocer, es el proceso de conocimiento, de saber dar información para poder descubrir. Pero una vez que se sabe o que se puede perfilar lo que ha pasado, después hay que actuar. Es importante el actuar, el dar respuesta, porque si no nos movemos, pues todo aquello que estamos viviendo no va a cambiar.
Entonces, el conocer en una terapia con profesionales competentes, porque hoy en día también, por desgracia, hay tanta sobreinformación que en Internet y en redes se ven cosas que son espantosas, de gente que propone terapias extrañísimas que no hacen más que provocar incluso más daño. Por favor, infórmense bien para poder llevar a cabo algo digno y profesional y que sea bueno, porque ya digo que hay mil cosas, cada uno dice izquierda, derecha, arriba, abajo, y nos vuelven locos. Que elijan bien y que puedan procurar una buena información, porque hay desinformación hoy en día. Yo las redes sociales es que me dan pánico, porque a veces se ve tantas cosas que dan un poco de vértigo escuchar lo que se dice en las redes sociales de forma gratuita.
[01:31:34] Speaker A: Ahora ya vamos a terminar este programa, amigos, pero me gustaría hacerle una pregunta aquí, Enrique.
¿Hay alguna esperanza en la neuroplasticidad del cerebro? ¿El cerebro se puede recablear?
[01:31:53] Speaker B: Sí, claro que sí. ¿El cerebro, digamos que una vez fundido por esa famosa sobrecarga, se puede reestructurar? Claro que sí. ¿Esos filamentos, esos hilos, esos cables que están dañados, se pueden volver a unir? Esa neuroplasticidad, ¿Como el cerebro puede volver a reactivar su funcionamiento normal? Por supuesto que se puede hacer.
Hay fórmulas. De hecho, los procesos de recuperación, las víctimas tienen en consideración ese recableado. De hecho, es recablear, el trabajo que yo hago es recablear la mente dañada por el trauma. Es precisamente lo que tú acabas de decir.
Esa plasticidad neuronal cerebral consiste en volver otra vez, pero no volver otra vez como antes, sino volver a cablear, pero esta vez sí con los cables adecuados, en los polos adecuados, y poder tener por fin una comprensión no dañada, por lo menos clara de lo que ha sucedido. Y poner esperanzas. Claro que hay esperanzas. Claro que hay. Yo quiero acabar con esa oda a la esperanza, ese mensaje a la esperanza que yo he podido vivir en muchas ocasiones. Claro que hay, lo he visto gente que era imposible, o procesos que parecían imposibles y de pronto han vuelto, han recuperado su esencia o han tenido esencia por primera vez. Y hay cambios que son extraordinarios, procesos que parecen imposibles y que al final han podido funcionar. Y para mí eso es una gran satisfacción, ver a alguien arrastrándose y después ver cómo me cuenta las cosas, cómo plantea la nueva vida que tendrá, sus problemas. Por supuesto, no hablamos de eliminar los problemas, pero sí de afrontarlos de otra forma, con otra capacidad, otra entereza, otra claridad y otra luz y esperanza.
[01:33:43] Speaker A: Muy bien, pues entonces nos vamos a ir ya Amigos, vamos a terminar este programa agradeciéndole Enrique José Valle su presencia.
Te agradecemos muchísimo por haber estado con nosotros, por haber aceptado esta invitación, por traernos todo lo que sabes a esta comunidad Cuento Contigo y al resto del mundo que pueda en algún momento ver y escuchar y entender todo lo que nos trajiste el día de hoy. Muchísimas gracias, Enrique.
[01:34:15] Speaker B: Gracias, nena.
[01:34:16] Speaker A: Te agradecemos muchísimo tu presencia.
Gracias a toda la comunidad Cuento Contigo. Gracias a todos los que nos permiten llevar a cabo este programa, a todos aquellos que dan todo su esfuerzo, todo lo que hacen para llevar este tipo de programas con esta información tan, pero tan interesante. Y a toda la comunidad Cuento Contigo les doy las gracias por permitirnos entrar a su mente y a su corazón.
Yo soy la señora Elena Torres y los esperamos el próximo domingo con muchísimo cariño y con muchísimo gusto. A todas las familias, muchísimas gracias y bendiciones a todos.